La vida es eso que empieza después del café. Camelot.
Orizaba ha abierto tantos cafés que cada diez pasos encuentras uno. Esta es zona cafetera y se toma buen café, como los de las cadenas, Don Julio de la familia de Manolo Fernández, Starbucks, Álvarez, Gracián, Zepahua, Bola de Oro, Cafiver, La Parroquia. Punto café, Fidelio, Yo mero comienzo mi mañana con un café del 7/24 y Oxxo también los vende.
Todo esto porque comencé mi mañana leyendo un buen texto de René Lankenau, en Milenio. Va:
“Confieso que me intriga el valor de quienes emprenden un negocio relacionado con la venta de café. Sí, estamos hablando de lo que es probablemente uno de los productos más populares en el mundo, y en México no es la excepción. O sea, demanda no va a faltar.
Pero, por otro lado, es también un espacio en el que hay todo tipo de competidores: grandes, chiquitos, artesanales, caros, baratos, franquicias, informales, premium, etc. Súmale a esto todas las alternativas para preparártelo en tu casa o en tu oficina, y de plano no pareciera haber huecos a rellenar en el mercado.
En la década de los 80 asociábamos el concepto de cafetería con los Sanborns, Vips y otras cadenas similares. El café, aguado, te lo servían en taza mientras una persona te atendía, así fuera en una mesa o directamente en la barra.
Para finales de los 90 comenzaron a aparecer conceptos copiados del modelo que en Estados Unidos empezaba a llamar la atención: el de Starbucks. Los hermanos Torrado, en Alsea, terminarían trayendo esa marca a México (en 2002) y se detona entonces el crecimiento de un nuevo estilo de cafetería. Aquí la calidad y el sabor del café se volvían más relevantes, pero también importaba el diseño del lugar y la experiencia en general de la visita. Es la era del famoso “tercer lugar” —una alternativa a la oficina y a la casa— y en donde el café se vuelve también un signo de status.
LOS MEXICANOS AL GRITO DE HAY CAFÉ
Los empresarios mexicanos no se quieren quedar atrás y lanzan varias marcas basadas en este mismo concepto, incluyendo Punta del Cielo y Cielito Querido. Crecen, pero nada se compara con lo que logra Starbucks. Esa marca se vuelve el referente en el segmento.
Mientras esto sucedía, Oxxo se dio cuenta que había un consumidor a quien se le podía antojar comprar un café cuando fuera a sus tiendas. En aquel momento Oxxo ya era una cadena grande, con más de mil tiendas, pero estaba muy lejos de convertirse en el gigante que es hoy (más de 24 mil sucursales tan solo en México). En este caso, la propuesta de valor se basaría en conveniencia —y vaya que funcionó. De acuerdo con Femsa, en 2024 sus clientes compraron más 811 mil vasos de café Andatti en los Oxxos… diariamente.
Hoy, para todas las cadenas de tiendas de conveniencia, el café es uno de los pilares de negocio”.
O sea, hay café para rato. Mientras escribo, saboreo un delicioso café de altura, le llaman.











