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MI ESPADA POR UNA BOLEADA

Columna Acertijos de Gilberto Haz

Y todo por no bolearse. Camelot

Ocurrió cuando la Republica se reunía, como solía decir el presidente López Portillo, cuando en el día de la Constitución convocaba a todos los poderes y a todos los gobernadores y los que se les ocurriera llegar. Aquí fue en Querétaro, tierra del gobernador orizabeño, Mauricio Kuri González. La televisión enfocaba a tirios y troyanos, ahora casi todos Tirios, los Troyanos poco van, la entrada de los todopoderosos cuando uno de ellos, el Magistrado Presidente de la SCJN, un tal Hugo Aguilar Ortiz, que salió sorteado por cachirulazos y fue impuesto por AMLO desde el mismo lugar donde se encontraba. Sucede que al tipo, según aclaró después, alguien soltó o se le cayó un poco de café o algo y le brincó a sus zapatos.

Cuando la imagen llegó con Joaquín López Dóriga, fue el primero que arremetió contra este sujeto, lo llamó miserable y hasta le recordó a su madre, con aquel ‘no tiene madre’, en su noticiero de la una lo tundió bien y bonito.

Al otro día le escribió su columna llamada: “La boleada vil al vil presidente de la corte”.

López Dóriga: “Ayer vimos un retrato de la soberbia, vileza degradante de la 4T, cuando al presidente de la Suprema Corte, Hugo Aguilar, sus ayudantes le limpiaron los zapatos en la calle, públicamente, y él, petulante, lo toleró vergonzosamente.

Aguilar iba con su séquito, en su engreimiento, cuando de pronto se detuvo y una de sus acompañantes se arrodilló para limpiarle el zapato derecho, y luego, otro, el izquierdo, y él, arrogante, revisaba por encima del hombro a una y a otro para confirmar que quedaran relucientes.

A mí, mi mamá me enseñó de niño a limpiarme los zapatos todas las mañanas, lo que sigo haciendo el día de hoy.

Pero este careció de esa línea materna de educación y salió con los zapatos sucios de su casa, como hacía su jefe López Obrador, lo que no es una expresión de austeridad ni de humildad, sino de andrajoso y desaseado.

De esa inmundicia, se derivó la escena en la que su directora de Comunicación Social, licenciada en Relaciones Internacionales por el ITAM, se arrodillara en plena calle, delante de todos, a limpiarle los zapatos, y otro ayudante la apoyara mientras él, arrogante, con las manos en los bolsillos, los fiscalizaba.

Este es un retrato del nivel lopezobradorista del Poder Judicial y de su presidente, que espero que hoy la presidenta Sheinbaum no salga a apoyar lo deplorable.

Por la noche trató de justificar lo injustificable: que había sido un incidente, porque a su jefa de prensa se le cayó, ojo, el café con nata que le había salpicado el zapato y, cuando se percató, trató de resolver la situación y le pidió que no continuara.

Basta ver el video para comprobar que eso es falso y que él, además de arrogante y vil, es mentiroso”.

Casi la mayoría de los columnistas serios, lo tundieron: Héctor Aguilar Camín, Carlos Marín y varios más.

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