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Ejido Vicente Guerrero apuesta por el ecoturismo tras años de crisis y abandono productivo

Río Blanco, Ver.– Tras el golpe económico y social que representó el cierre del ingenio azucarero, habitantes del ejido Vicente Guerrero decidieron cambiar el rumbo de su comunidad y a más de dos años de planeación, fue presentado un ambicioso proyecto ecoturístico ciudadano que busca transformar la vocación agrícola del ejido en una alternativa sustentable de desarrollo, empleo y conservación ambiental.

La iniciativa, construida desde la organización comunitaria, surge como respuesta a la falta de opciones productivas que dejó el colapso de la industria azucarera, y plantea un modelo basado en el aprovechamiento responsable de la riqueza natural de la zona, sin poner en riesgo los ecosistemas.

De acuerdo con el comisario ejidal, Felipe Lizalde López, el proyecto se desarrollará por etapas y tiene como eje central el rescate, cuidado y conservación del medio ambiente, así como la reorientación económica del ejido con la meta de generar ingresos y bienestar para las familias, sin repetir esquemas de explotación que durante décadas dejaron poco beneficio local.

El plan contempla la creación de rutas ecoturísticas que incluyen la visita a siete cuevas y siete sótanos, además de senderos interpretativos, áreas de observación y espacios destinados a la educación ambiental, la polinización y la conservación de especies clave como murciélagos y abejas, fundamentales para el equilibrio ecológico de la región.

Además, se busca integrar a propietarios privados y vecinos colindantes, fomentando la participación comunitaria y la inclusión social, así como el desarrollo de servicios complementarios como tirolesas, cabañas, estacionamientos y áreas recreativas, que fortalezcan la oferta turística y permitan una derrama económica más amplia.

Durante un recorrido por las tierras ejidales, ejidatarios y representantes comunitarios presentaron los avances del proyecto a autoridades locales y estatales: por su parte el presidente municipal de Río Blanco, José Antonio May González, reconoció el potencial natural del ejido Vicente Guerrero y señaló que, pese a las limitaciones financieras actuales del municipio, su administración busca sentar bases que permitan consolidar el proyecto, a través de acciones iniciales como la apertura de brechas, adecuación de accesos y gestión de recursos. “Este no es solo un proyecto para una comunidad, sino una oportunidad para toda la región de las Altas Montañas”.

Más allá de atraer visitantes, el proyecto ecoturístico del ejido Vicente Guerrero representa una apuesta por reconstruir el tejido social y económico tras años de rezago, demostrando que, frente al abandono productivo, las comunidades pueden organizarse y construir alternativas sustentables con visión de largo plazo.

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