*Vecinos acusan omisión de autoridad
Ixtaczoquitlán, Ver.– La tranquilidad que durante poco más de un mes devolvió la esperanza a los habitantes de la Barranca de San Miguel se esfumó este jueves, luego de que las aguas que habían recuperado su transparencia aparecieron teñidas de negro y con un intenso olor fétido que alertó nuevamente a la población.
Los ríos San Miguel y Metlac, que habían mostrado signos evidentes de recuperación natural, presentan otra vez altos niveles de contaminación, situación que los vecinos atribuyen a nuevas descargas de aguas residuales y a la falta de intervención efectiva por parte de las autoridades competentes.
La comunidad recuerda que el pasado 15 de enero de 2026, tras un recorrido ciudadano por la ribera, detectaron una descarga directa de residuos que desembocaba en el afluente. Al hacer pública la denuncia, presuntamente cesaron las emisiones contaminantes, lo que permitió que el cauce comenzara a limpiarse de manera paulatina.
Sin embargo, apenas 40 días después, el problema resurgió. Los pobladores sostienen que la aparente pausa en las descargas fue temporal y que la ausencia de vigilancia y sanciones habría facilitado que se reanudara la contaminación.
La preocupación no es menor. Habitantes de la zona advierten que el actual grado de afectación compromete la supervivencia de diversas especies que habitan en esta área considerada reserva natural protegida. Además, comunidades como Cuautlapan y Campo Chico temen que los contaminantes puedan filtrarse hacia los mantos freáticos, poniendo en riesgo el abastecimiento de agua.
Ante este escenario, los vecinos exigen acciones concretas y permanentes que frenen de raíz las descargas ilegales y garanticen la protección ambiental de la región, antes de que el daño sea irreversible.





















