Orizaba, Ver.– Con consignas, testimonios y datos que evidencian la gravedad de la violencia contra las mujeres, colectivos y activistas salieron a marchar este 8 de marzo por las calles de Orizaba para exigir justicia y recordar que la lucha feminista no responde a una fecha simbólica, sino a una crisis que sigue cobrando vidas.
La movilización partió del Polifórum Mier y Pesado, desde donde el contingente avanzó por la Oriente 6, continuó sobre Poniente 7, Sur 8 y Colón Poniente, hasta llegar al Parque Apolinar Castillo, donde se realizó el pronunciamiento principal.
En esta marcha, que se desarrolló de manera pacífica y sin registrarse pintas ni actos de vandalismo en monumentos o edificios públicos, participaron alrededor de mil 500 mujeres, niñas y madres de familia, quienes caminaron juntas para visibilizar la violencia que enfrentan las mujeres en el país.
Durante el pronunciamiento realizado en el marco del Día Internacional de la Mujer, participantes señalaron que las movilizaciones no se realizan “por calendario ni por inercia”, sino porque la violencia contra las mujeres continúa presente en México. “Marchamos porque ser mujer en México sigue implicando riesgo y porque estamos cansadas de que nos pidan paciencia mientras contamos muertas”, expresaron.
Las manifestantes advirtieron además que el contexto global, marcado por el fortalecimiento de posturas conservadoras y discursos cada vez más autoritarios, representa un escenario en el que los derechos de las mujeres pueden verse amenazados, pues históricamente han sido los primeros en ponerse en negociación cuando las sociedades se endurecen.
En ese sentido, señalaron que el movimiento feminista enfrenta el desafío de mantenerse articulado frente a este panorama. “No estamos en tiempos de ingenuidad, estamos en tiempos de claridad”, afirmaron durante el posicionamiento.
Uno de los temas que generó mayor preocupación durante la movilización fue la violencia sexual contra niñas en México.
De acuerdo con cifras citadas por las activistas, en 2025 se registraron 7 mil 444 nacimientos en niñas de entre 10 y 14 años en el país. En ese contexto, Veracruz ocupa el cuarto lugar nacional con 472 casos, lo que refleja la dimensión del problema.
Asimismo, señalaron que el estado se encuentra entre los primeros lugares a nivel nacional en violencia sexual contra menores, y que municipios de la región, como Córdoba, también figuran entre los que presentan mayor incidencia.
Las participantes fueron contundentes al señalar que el embarazo en niñas no puede entenderse como una situación aislada. “Una niña de 10, 11 o 12 años no se embaraza. A una niña la violan. Y muchas veces el agresor es un adulto, un familiar o alguien cercano que es protegido por el silencio”, denunciaron.
También criticaron que en diversos casos las instituciones de salud no activan los protocolos establecidos en la Norma Oficial 046, la cual obliga a brindar atención integral a víctimas de violencia sexual, incluyendo anticoncepción de emergencia, acceso a la interrupción legal del embarazo y la notificación a las autoridades correspondientes.
“No exageramos”. Durante el pronunciamiento, las activistas recordaron a víctimas de feminicidio para responder a quienes minimizan las denuncias de violencia. “Dicen que exageramos, pero en este país cada tres horas asesinan a una mujer”, expresaron.
Al mencionar nombres de víctimas, recordaron que detrás de cada cifra hay historias, familias y comunidades marcadas por la ausencia, por lo que insistieron en que la movilización busca mantener viva la exigencia de justicia. “Marchamos por las que ya no están, por las que tienen miedo y por las niñas que merecen crecer sin violencia”, concluyeron.





















