Orizaba, Ver.– Entre ruedas, oración y esfuerzo físico, cientos de ciclistas tomaron las calles de Orizaba durante la sexta edición del Viacrucis en Bicicleta 2026, una manifestación que combina la fe católica con la actividad deportiva y que se mantiene como una de las expresiones más llamativas de la Semana Santa en la ciudad.
El recorrido, de aproximadamente 30 kilómetros, partió desde la iglesia de San Antonio de Padua, en Poniente 8, hasta la Catedral de San Miguel Arcángel, atravesando 14 templos en un trayecto que replicó las estaciones tradicionales del Viacrucis.
Desde temprana hora, niños, jóvenes y adultos comenzaron a concentrarse en el punto de salida, donde se dispuso logística, equipo de sonido y atención médica. Fue alrededor de las 11:30 horas cuando el contingente inició formalmente la ruta.
Aunque al arranque la participación parecía moderada, conforme avanzó el recorrido se sumaron más ciclistas, principalmente familias y participantes provenientes de municipios cercanos como Río Blanco, Nogales, Ixtaczoquitlán y Camerino Z. Mendoza.
De acuerdo con Delfino Ramírez Encarnación, presidente de la agrupación “Biciori Paz y Bien”, la actividad ha logrado consolidarse y mantener el interés de la población, destacando la participación constante de la comunidad.
Durante el trayecto, los asistentes avanzaron de manera ordenada por parroquias como San José de Gracia, Nuestra Señora de San Juan de los Lagos y San Felipe Neri, donde se desarrollaron las estaciones acompañadas de reflexiones religiosas.
El circuito incluyó también la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, la capilla de Santa Mónica y la capilla de San Juan Pablo II, incorporada desde 2025 como una nueva estación dentro del recorrido.
A lo largo del trayecto, los participantes contaron con puntos de hidratación, el acompañamiento de un coro y la guía espiritual de un sacerdote y un fraile, quienes dirigieron las meditaciones en cada estación.
El contingente estuvo respaldado por una ambulancia y elementos de vialidad para garantizar la seguridad durante el recorrido.
La jornada concluyó en la Catedral de Orizaba, donde los ciclistas fueron recibidos por el obispo de la Diócesis de Orizaba, Eduardo Cervantes Merino, quien encabezó la misa, cerrando así una jornada que conjugó devoción, resistencia y convivencia familiar.




















