Terremoto de 7.2 sacude Perú; sin daños ni víctimas

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Un terremoto de magnitud 7.2 remeció este jueves la región de Ayacucho, en el sur de Perú, con epicentro cerca de Coracora.

Autoridades confirmaron que la profundidad del sismo evitó daños estructurales graves o víctimas, aunque el movimiento se sintió con fuerza en varias provincias.

Lima, Perú.- Un terremoto de magnitud 7.2 sacudió este jueves 20 de agosto la región andina de Ayacucho, en el sur de Perú, según el reporte oficial del Instituto Geofísico del Perú (IGP). El sismo se registró a las 13:00 horas locales, con epicentro a 35 kilómetros al norte de Coracora, en la provincia de Parinacochas, y una profundidad de 108 kilómetros.

De acuerdo con el reporte sísmico IGP/CENSIS/RS 2026-0568, el movimiento tuvo una intensidad de III-IV en Coracora y se sintió con fuerza en Parinacochas y Nazca, de forma moderada en Ica y Pisco, y de manera leve en zonas de Apurímac, Moquegua e incluso en Lima, a 650 kilómetros del epicentro.

El jefe del IGP, Hernando Tavera, señaló que hasta el momento “por ahora no ha ocurrido nada crítico”, aunque los organismos de emergencia continúan con la evaluación de la situación. El Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci) y el propio IGP confirmaron que, pese a la magnitud del movimiento, la considerable profundidad del epicentro ayudó a disipar buena parte de la energía sísmica antes de llegar a la superficie, lo que evitó colapsos estructurales de gravedad.

Reportes preliminares indican que el sismo también se percibió en Lima, Ica y Cusco. Las autoridades colombianas, a través de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) y la Dirección General Marítima (Dimar), descartaron cualquier amenaza de tsunami para la costa del Pacífico colombiano tras el evento registrado en territorio peruano.

“Por ahora no ha ocurrido nada crítico”, declaró Hernando Tavera, presidente ejecutivo del IGP.

Venezuela: el doblete sísmico del 24 de junio

Casi dos meses antes del sismo peruano, Venezuela vivió uno de los episodios sísmicos más devastadores de su historia reciente. El 24 de junio, un doblete de terremotos de magnitudes 7.2 y 7.5 sacudió la zona centro-norte del país, con apenas 39 segundos de diferencia entre ambos eventos, según datos del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS).

El primer sismo, de magnitud 7.2, tuvo epicentro 20 kilómetros al este de San Felipe, estado Yaracuy. El segundo y más fuerte, de magnitud 7.5, se originó 17 kilómetros al oeste de Catia La Mar, en el estado La Guaira, muy cerca de la capital caraqueña y del Aeropuerto Internacional de Maiquetía, principal terminal aérea del país, que resultó afectada junto con otras redes de transporte.

La tragedia ocurrió durante la conmemoración de la Batalla de Carabobo y las celebraciones de San Juan, lo que redujo la presencia de personas en comercios pero no evitó una cifra devastadora: al 17 de agosto, el balance oficial ascendía a 6,438 personas fallecidas y más de 73 mil heridas, con numerosas viviendas y edificios colapsados.

A diferencia de los sismos de subducción típicos de la costa del Pacífico, este doblete se originó por un mecanismo de rumbo entre las placas Caribe y Sudamericana, a solo 10 kilómetros de profundidad, lo que explica en parte la severidad de los daños en superficie. Desde entonces, Venezuela ha registrado réplicas y enjambres sísmicos constantes, monitoreados por la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (FUNVISIS).

Colombia: el terremoto de Chocó, el más fuerte del siglo

El 10 de agosto, un mes y medio después de la tragedia venezolana, un terremoto de magnitud 7.4 sacudió a Colombia con epicentro en San José del Palmar, departamento del Chocó, a las 7:34 de la mañana. El Servicio Geológico Colombiano (SGC) lo catalogó como el sismo más intenso registrado en el país en lo que va del siglo.

El movimiento se sintió con fuerza en Pereira, Cali, Manizales, Armenia, Quibdó y Bogotá, y también fue percibido en Panamá, Venezuela, Ecuador y el norte de Perú. Ciudades como Pereira y Quibdó registraron los daños más severos, con edificaciones colapsadas, personas atrapadas entre escombros y aeropuertos como los de Pereira, Manizales, Quibdó, Armenia, Cartago y Buenaventura suspendidos por evaluación estructural.

El balance oficial ha ido creciendo conforme avanzan las labores de rescate: al 14 de agosto, el presidente Abelardo de la Espriella reportó 289 personas fallecidas, 4,187 heridas y 143 desaparecidas. Medicina Legal, hasta el 13 de agosto, había recibido 260 cuerpos, de los cuales 17 correspondían a menores de edad. Además, más de 1,100 viviendas quedaron totalmente destruidas y otras 8,300 sufrieron daños, junto con 85 centros de salud y más de 800 planteles educativos afectados.

A diferencia del doblete venezolano, este sismo se originó por la subducción de la placa de Nazca bajo la placa Sudamericana, a 96 kilómetros de profundidad, un mecanismo distinto que, según los especialistas, atenuó parcialmente el impacto en superficie pese a la magnitud del movimiento. El gobierno colombiano declaró la emergencia nacional para agilizar la asistencia humanitaria.

¿Existe una tendencia sísmica creciente en Sudamérica?

La sucesión de sismos de gran magnitud en Venezuela, Colombia y ahora Perú en apenas dos meses ha generado la percepción de que la actividad sísmica en la región va en aumento. Sin embargo, los especialistas consultados por distintos medios coinciden en que no existe evidencia científica de una tendencia ascendente ni de una conexión causal entre estos eventos.

El Instituto Geofísico del Perú señaló que los sismos ocurridos en diferentes puntos de Sudamérica no están necesariamente relacionados entre sí. La actividad peruana responde a la subducción de la placa de Nazca frente a sus costas, mientras que el doblete venezolano tuvo un origen distinto: una falla de rumbo entre las placas Caribe y Sudamericana.

La geóloga colombiana Adriana Ocampo, quien trabajó en la NASA por más de cinco décadas, explicó que la actividad sísmica de 2026 responde a la dinámica tectónica natural de la región y no a un fenómeno anómalo. Detalló que Colombia se ubica dentro del Cinturón de Fuego del Pacífico —zona que concentra cerca del 90% de los sismos mundiales—, mientras que Venezuela queda fuera de ese cinturón, lo que confirma que ambos episodios responden a procesos geológicos independientes.

En la misma línea, el sismólogo colombiano Darío Rivera explicó que la placa de Nazca se extiende a lo largo de buena parte de la costa occidental sudamericana, abarcando a Chile, Perú y Colombia, zona donde históricamente se han registrado algunos de los sismos más fuertes del continente, como el terremoto de Maule (Chile, 2010, magnitud 8.8) y el de Pisco (Perú, 2007, magnitud 7.9). El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) advierte además que un repunte temporal de actividad sísmica global no puede interpretarse como señal de que se aproxima un evento mayor: la ciencia puede estimar probabilidades a largo plazo, pero no predecir con precisión cuándo, dónde ni con qué magnitud ocurrirá el próximo sismo.

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