DE PALENQUE VENGO-AJUA

Columna Acertijos de Gilberto Haz

Cuando los poderes chocan y el país es el que sufre. Camelot

Hace cosa de nada un pequeño Tsunami vergonzoso asomó en la política con el regreso del llamado Narco Gobernador, Rubén Rocha Moya, por la noche todos los comentaristas serios, conocedores de la política y sus rebeliones, atizaron desde el momento mismo que la presidenta Sheinbaum lo desconoció (“Ningún interés personal puede estar jamás por encima de los intereses del pueblo y de la Nación. Y mucho menos cuando aquello que se pretende colocar por encima de México no es el bienestar de su gente, sino la ambición desnuda del poder por el poder”), por ahí en cascada el presidente del Senado, Gobernación y los gobernadores, (esos saben bien aplaudir o desmentir, no hacía mucho, unos 100 días, sacaron un desplegado cantándole el clásico ‘No estás solo’, por poco iban por él a pasearlo en hombros), pues ayer mamita dijo que siempre no, que no tenía el visto bueno de Palacio, sino de dónde sospechan que se quiere seguir mandando, y que se iba al último de los círculos del Infierno en La Divina Comedia de Dante Alighieri, el noveno círculo, ese que está  reservado para los traidores.

Ahora por órdenes de Palacio le dijeron: ‘Ahí te ves, manito’.

A Rocha solo faltó que lo orinara el perro que cuida la puerta del palacio de Sinaloa.

LA VIEJA POLITICA

Son los vericuetos de esa vieja política donde aún la presidenta no termina de tener el mando total y de Palenque, aseguran varios analistas, desde allí le llegó la orden a Rocha Moya de que regresara a su asiento de gobernador.

Una rebelión como la de Calles a Cárdenas.

Por menos que eso ya debía estar rumbo a Cuba (ahí no, porque no tardan y llega Marco Rubio y su flota. O a Rusia con Putin, para que saboree bien el comunismo)

La rebelión de la granja podría llamarse.

Pues anoche mismo mi mamita dijo que siempre no y Rocha Moya volvió a enviar otra petición de licencia al Congreso.

Los investigadores periodísticos, como Salvador García Soto de El Universal, aseguran que la gobernadora Nahle de Veracruz sirvió de puente entre Rocha y Sheinbaum, la primera vez que regresó. Para la segunda que se iba ya era un apestado. Me imagino que nadie le contestaba el teléfono. Ni Donald Trump.

Estas chambas siempre las hacia gobernación, una llamada y al carajo todo. Como cuando a un gobernador interino le llamó Fernando Gutiérrez Barrios y le dijo que presentara su renuncia, el otro, atarantado, no sabía qué decir. Gutiérrez Barrios desde Gobernación le dijo tajante: “Gobernador, ya se la envié por fax, fírmela y devuélvala y márchese a casa”.

Solo le faltó: fue un placer conocerle.

Así.

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