A SANGRE FRIA

Columna Acertijos de Gilberto Haz

Los medios tenemos la culpa de impulsar a esos desequilibrados de Farmear Aura. Ignorémoslos y ya no se verán. Camelot.

Algo nos ocurre en México que la maldad se ha apoderado de nuestra vida cotidiana. A diario vemos en los noticieros nocturnos que, cuando no matan a un niño, la delincuencia avienta ráfagas de balas y matan inocentes. Daños colaterales les llaman en la guerra. Aunque aquí hay una guerra muy declarada, el abandono de la seguridad en tiempos de AMLO tiene sus consecuencias. Se dedicó a enviar mensajes de abrazos y no balazos y los delincuentes tomaron áreas de poder. Donde hoy es difícil expulsarlos. Por menos que eso cualquier gobernante estaría en la cárcel o en el exilio huyendo. No son los tiempos de Stalin, pero parecen, ahora que leo la vida de Putin, otro canijo.

Si uno leyó la novela de Truman Capote, A Sangre Fría, que le dio inmortalidad y se metió de lleno a la vida de dos malosos que asesinaron a una familia, es una novela testimonio del periodista, que relata el cruel asesinato de la familia Clutter y la captura y posterior sentencia a pena de muerte de los asesinos implicados.

LA DEL MUSICO TECLADISTA

Anoche mismo las televisoras dieron cuenta de un brutal crimen a una familia, acto repugnante que llegó hasta La Mañanera con la presidenta.

¿Qué ha ocurrido para que los hombres se vuelvan bestias?

El músico mexicano Jonathan Meléndez, su esposa embarazada de cuatro meses, su hija de 3 años y una trabajadora del hogar fueron hallados atados y asesinados dentro de la vivienda del tecladista. Hubo videos que circularon en las redes y un niño pequeño, de 6 años, se salvó por esconderse bajo la cama.

Los hechos ocurrieron durante la tarde de este martes en Atizapán de Zaragoza, un municipio del Estado de México, en el área metropolitana de la capital del país.

Otro hijo de la pareja, de 6 años, fue encontrado vivo y sin heridas en el lugar. La niña de 3 años, en cambio, recibió un disparo en la cabeza a corta distancia, según informaron las autoridades locales.

Diario El País: “El niño, de seis años, se escondió. Se agarró a algún tipo de sabiduría ancestral, a un jirón de su escenario infantil recién desgarrado, y guardó allí sus pequeños huesos, su miedo y su espanto, un escondrijo fuera del alcance del hombre malo. Fue el único que se salvó. Su hermana, su papá, su mamá, la mujer que lo cuidaba, incluso el perro, todos murieron. El hombre malo los mató. Si el niño lo entendió entonces, no se sabe. Si se atrevió a mirar cuando todo acabó, tampoco. Hay un dato terrible, criminal, insoportable: el niño convivió más de tres horas con los cadáveres de todos ellos. Todos juntos en aquel infierno hasta que al fin, a medianoche, llegó la policía”.

Las víctimas, incluido el perro de la familia, estaban atadas con cinta adhesiva. La pareja y su hija recibieron disparos en la cabeza y la empleada fue baleada por la espalda.

Bestias. Las versiones anotan que fue por una deuda de 300 mil pesos. Como si eso costara la vida de estas personas inocentes. Los criminales, con caras de malos, fueron detenidos por la policía de Harfuch y es una lástima que aquí no haya pena de muerte, porque si no, como en el libro A Sangre Fría de Truman Capote, estos criminales debían ser ahorcados, como aquellos que terminaron con una familia.

Adónde vamos a parar. Ya no hay temor y la gente sin escrúpulos cree que matar es costumbre y que se saldrán con la suya. Al menos fueron detenidos.

Descansen en paz.

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