PUBLICIDAD

LAS VIEJAS PANGAS

Columna Acertijos de Gilberto Haz

Hace nada, husmeando en las redes que ahora lo dan todo, encontré una foto de una vieja Panga, recordé mis viejos tiempos cuando atravesé algunas. En aquel tiempo, diría un Cura en misa, en aquel tiempo vivíamos unos 70 años de atraso con las economías del mundo. Años pasaban y la infraestructura carretera no crecía, ya teníamos buenos ferrocarriles y buenos puentes y algo de carreteras, no había vuelos domésticos como ahora, que para ir a Mc Allen ya se toma un Viva Autobús a Reynosa, pero en el cruce de los tempestuosos ríos aun había pangas, concesionadas, que uno pagaba por cruzarlas, lo mismo el transporte privado que el público. Recuerdo cuando mi padre nos llevaba de chicos a Villa Azueta, a saludar a la abuela y en el Papaloapan -Rio Papaloapan, déjame pasar-, allí estaba un Panga que había que esperar si la agarrábamos de ida a que vaciara en la otra orilla camiones y autos y viniera por otra carga.

Los ríos eran canijos y bravos, algunas veces se desbordaban y creaban inundaciones, mi padre, Enrique, me platicaba que una vez en ese tramo el agua llego hasta las vías del ferrocarril, que estaban bastante altas. Ha habido varias, pero la de 1944, cuando este escribiente aun no nacía, fue una muy grande. Esa no la vi. El Papaloapan no es muy profundo, entre 3 y 5 metros, pero la fuerza de la corriente es muy canija, te lleva y es difícil nadarlo. En Villa Azueta, el tío Ginés Diez Fernández (+), de chamaco -que luego fue afamado Notario Público y estudiante de leyes de dieces, exento y chingón,- con sus hermanos se tiraban al rio Tesechoacan desde el puente.

Eran atrevidos y audaces, como Pancho Pantera.

ESAS PANGAS

Me acuerdo de las pangas porque atravesé varias. Hace muchísimos años, cuando íbamos a Mc Allen por carretera, en esos tramos de 12 horas saliendo de Veracruz y llegando a Mi Matamoros Querido o Reynosa, uno cruzaba la Panga donde luego el gobierno federal hizo el gran puente en Tamaulipas, ciudad conocida hoy como Mataulipas, por los crímenes de los delincuentes y el solapamiento del gobierno de AMLO, el puente Tampico sobre el rio Pánuco. Demoró años, de 1979 a 1988 cuando lo terminaron. Draga Vidal se debe acordar, había que esperar horas para que llegara la Panga. Había otro puente pequeño, el Prieto, creo, pero había que dar mucha vuelta. Ese era chiquito y al parecer se hizo en tiempos de Acosta Lagunes, no me crean mucho, escribo con lo que recuerda mi mente, que a veces ya flaquea.

Uno más que rememoro es en Otatilán, había otra panga cuando se iba a comer al Santuario, por el Cristo Negro, en el restaurante de doña Mello, donde se comían los frijoles más ricos del mundo. De campeonato: buffet dominical de pescados y mariscos que incluye platillos como filete empanizado, camarones al mojo de ajo, arroz tipo paella, aguachile negro, minilla de pescado y tostones de plátano.

Gil Castro debe recordar esos sitios.

Eran también los lugares que el exgobernador, Fidel Herrera Beltrán conocía como la palma de la mano, diría un clásico, Fidel podía andar tapado de los ojos y oler ese rio y hablarle a los habitantes por su nombre y apellidos.

Pura Cuenca, el lugar donde el calor ataranta pero la comida revitaliza.

Pregunto a Google y me anuncia que aún operan de manera activa pangas en comunidades rurales del sur de Veracruz (como el cruce Jáltipan-Hidalgotitlán), Oaxaca, Tabasco y Guerrero.

Compartir en:


Agresión a policías de Coscomatepec durante desfile

Anterior

Tras 8 años de no realizarse, Rosa María recupera el desfile cívico-militar que conmemora la Independencia de México

Siguiente

Te puede interesar

Más en Acertijos