Es divertido escuchar y leer la ingenuidad de los mexicanos en todos los niveles económicos, en todos los distintos ámbitos políticos e incluso la interpretación sobre la religión. Parece que tenemos la vocación (o maldición), de evitar razonar, de volvernos fanáticos, y de creer cualquier cosa que nos diga una figura de autoridad.
Recuerdo cuando yo daba clases en el ITESM, el primer día de clases de cualquier materia pero en especial investigación de operaciones o fiscal, que son materias más áridas y los alumnos desconocen todo, yo siempre les enseñaba tonterías, y en la segunda clase les hacía un examen. El cual todos reprobaban, porque invariablemente escribían como respuesta las tonterías que yo les había explicado en la primera clase.
Ese examen no contaba para la calificación, pero el objetivo era enseñarles a los alumnos a cuestionar a la autoridad. A no creer ciegamente en una figura de autoridad. Cuando eran alumnos de contaduría, lo que yo buscaba era que no le creyeran a los auditores fiscales o a las autoridades con las que se iban a enfrentar todo lo que la autoridad afirmara. Porque en un país como México, desde siempre la mayor parte de las autoridades en México están mal preparados, mienten e inventan para lograr sus objetivos. Normalmente un fiscalista preparado echa para atrás las afirmaciones de un mal auditor… Bueno, eso hasta que controlan el poder judicial y ahora cualquier cosa los jueces mal preparados les toman como buena a esas autoridades.
Lo mismo sucede si aparece un agente de tránsito, que ya en todo el país están en su mayoría al servicio de organizaciones criminales y tienen que cubrir su cuota diaria para poder trabajar. Así inventarán cualquier ley o infracción para poder sacar una mordida. Pero quién esté bien preparado no va a caer en las mentiras de la autoridad, siempre y cuando no se someta ante un ser superior, la figura de autoridad siempre es un ser superior para el fanático o el ignorante.
Les explicaba que incluso los maestros podían equivocarse, así que siempre deben poner en duda y verificar lo que les indiquen quienes asumen el rol de personas con autoridad en alguna materia.
No se me olvida cuántas veces apliqué esto en mi vida cotidiana y salvé a mi familia o a mi patrimonio de decisiones absurdas. Por ejemplo, recién operada mi esposa de cáncer de mama, un par de inescrupulosos médicos de Orizaba, afirmaron cada uno por su lado que la técnica de operación había sido equivocada, y que requería de urgencia una segunda operación.Uno, el doctor Verduzco afirmaba que incluso tenía cáncer de piel y su esposa tenía que operarla de nuevo y con urgencia. El otro, el doctor Yanahara afirmaba que incluso el médico que la había operado no era ni siquiera cirujano oncólogo. Cuando a Yanahara le pedí que me diera por escrito su diagnóstico, se negó y comencé a sospechar. Posteriormente en su consultorio tenía un libro con todos los cirujanos oncólogos, y allí estaba el médico que había operado a mi esposa. Entendí que eran un par de charlatanes que sólo querían recursos económicos sin importar el sufrimiento adicional para la paciente al someterla a una segunda cirugía, y a la familia a la angustia. Quien resolvió mis dudas fue el doctor Cerón en Córdoba, él nos explicó que quién la había operado en México era uno de los mejores cirujanos del país, que había utilizado una técnica de lo más moderna y menos invasiva, y que incluso ese médico daba clases y actualizaba a los médicos mexicanos en las últimas técnicas para operar esta enfermedad. Fue un gran alivio encontrar un médico oncólogo en Córdoba que fuera decente y honesto.
A los clientes de mi despacho y a quién me quiere escuchar, siempre les comento que revisen como actúa su contador. Hay muy buenos contadores, sobre todo los colegiados, que deben cumplir con un código de ética, aunque estar colegiado no garantiza esa ética. Pero también hay mucho contador que cobra muy poco, asume mucha clientela, y cuando tiene un problema fiscal, los deja solos, ya que no es humanamente posible atender a tantos. El secreto es ver cuánto cobra por honorarios. He visto anuncios de $500.00 al mes por contabilidad. Imagina nada más cuántas contabilidades debe llevar esa persona para poder sobrevivir y llevar un ingreso razonable a su casa. Siendo un profesionista. Y considerando además que tiene que estudiar y actualizarse, lo cual cuesta tiempo y dinero.
Cuántas veces un arquitecto ha timado a sus clientes, ofreciendo sobre precios, o un abogado ofreciendo una solución no viable. A fin de cuentas, el patrimonio, la libertad, la salud, e incluso la calidad de vida en una vivienda, dependen de que uno esté revisando a los profesionales, que se supone que saben mucho más que uno mismo. Siempre con la comprensión de la limitación propia.
Eso mismo que yo recomendaba a mis alumnos y que llevo a la práctica en mi vida, recomiendo para cualquier persona que de repente cae en las garras de una figura de autoridad, para ser manipulada y engañada. Lo cual ha sido el gran éxito de los personajes más malvados de la historia.
¿Cuántos seguidores tenían Lenin y Stalin? Responsables de millones de muertes no sólo en Rusia sino también en Ucrania. ¿Cuántos seguidores tenía que defendían a capa y espada a Marcial Maciel, fundador de la legión de Cristo? ¿Cuántos seguidores tiene AMLO a pesar de la evidencia de perversidad y daño causado a México? EN 2023 La Secta del bosque de Shakahola en Kenia, llevó a la muerte a más de 400 seguidores, porque su líder Pau Nthenge les dijo que no comieran para conocer a Jesús. O que decir de las misas de sanción que no sanan a nadie, pero tienen un buen efecto placebo, o ayudan a sanar el espíritu pero jamás el cuerpo, porque el tiempo de los milagros no es hoy. Y de esos ejemplos hay muchos.
Personas que les hacen creer a otras que el demonio existe sin ninguna prueba. Personas que les hacen creer en apariciones. Personas que les hacen creer que el gobierno de morena es honesto. Personas que creen lo que les indica su médico, como algún charlatán que apenas conocí en el puerto de Veracruz que se anuncia en todas las redes sociales. En un país donde la falta de ética no es penada ni reconocida, es muy fácil caer en manos de una figura de autoridad que engañe, que defraude y que obtenga unos cuántos pesos de una familia desesperada.
Pondré otro ejemplo, un médico que ofrece curar el cáncer terminal mediante dietas y medicina holística. Cobra hasta diez mil pesos por consulta, y tiene una tasa de éxito del 100%, todos sus pacientes se mueren, pero como llegan desesperados con él, sin evaluar si es posible lo que ofrece, le saca dinero a su familia, previo al fallecimiento del paciente. Familia que no es capaz de aceptar que la muerte es inevitable, y que haga lo que haga, ya no se podrá salvar su familiar. Lo que hace que sean presa fácil de charlatanes, porque en su ignorancia en lugar de aceptar la realidad, deciden hacer cualquier cosa ¨porque no se pueden quedar de manos cruzadas.




