*¿Y los que viven al día?
*Confrontación en redes
*Si no trabajan: Mueren
Por Alfredo Ríos Hernández
Complejos ya resultan o de rangos incluso alarmantes, el espantoso panorama que se cierne sobre muchos países del mundo, pero sobre todo en naciones como la mexicana, en donde pareciera que nos hemos capacitado incluso con cursos especializados de alto nivel, para que “todos”-así entre colillas- los mexicanos, sean confundidos con informaciones tanto de los transformistas, como de los empresarios, los dirigentes de trabajadores, de los médicos y los actores, no olvidando la inmensidad de líderes de grupos sociales y agréguele usted los sectores que gusten, sin ignorar a los partidos políticos, todos involucrados en el marco de la vida nacional, marco en los cuales en un día sí y al siguiente también, vierten sus puntos de vista y lo que ellos aprecian como la realidad totalmente consumada en el país, misma que de inmediato en redes sociales atraen innumerables comentarios desaprobatorios y aprobatorios.
Y obvio es que los nuevos medios de comunicación identificados como “redes de Internet”, al alcance de cualquier ciudadano, se han convertido en una especie de hoguera abierta para el “linchamiento”, tanto de los unos como de los otros y, de paso, todos los demás.
Nunca antes la sociedad en su conjunto se había encontrado tan cerca de la tecnología de la comunicación, pero a más de ello “de bolcillo”, transmisores y receptores de bolcillo capaces incluso de enviar “en cosa de segundos” un mensaje de un extremo del país al otro, incluyendo imágenes con transmisión en vivo… ¿Quién de los que integramos las generaciones surgidas hace 70 años, pudieron haber imaginado los actuales avances tecnológicos en todo tipo de sectores, pero primordialmente en el de la comunicación.
Pero en esos ámbitos (como en todos) también privan los inevitables rangos de perversión que buscan utilizar las redes sociales para sus muy particulares intereses, como sucede con los extorsionadores que estafan operando desde los mismos centros penitenciarios, cuyos ejemplos constan al mundo entero y esos instrumentos de comunicación, que representan uno de los avances tecnológicos más sobresalientes para el bienestar y el desarrollo integral, se han convertido también en líneas útiles para la confrontación entre intereses distintos, de diversas índoles, como es el caso de la “guerra cibernética” que afronta la Cuarta Transformación, producto o escenario hecho en casa y, por lo mismo utilitario tanto para los unos como para los otros.
Cada dato e información que emana de las actuales estructuras de Poder Ejecutivo en el país, con frecuencia origina una cadena de mensajes en las redes de Internet desacreditando lo informado, pero en el mismo sentido, cada referencia hecha por la oposición refiriendo un yerro en el Gobierno de los “adversarios políticos”, tiene como respuesta un enfoque encaminado al descrédito, ya sea del sector privado (los fifís) o en su caso “al negro historial” de los partidos políticos.
Así las cosas, con tales escenarios en el marco político y anímico que han representado una permanente pesadilla, arriba a nuestro país lo que se encontraba lejos: “La Pandemia del coronavirus” y… Si bien es cierto que las instituciones públicas de Salud de rangos estatales nunca han sido del todo suficientes para atender emergencia de tales magnitudes, ahora confirmamos que aún con la disponibilidad de sumar áreas de instalaciones médicas privadas, tampoco resultarían suficientes.
El llamado al enclaustramiento ciudadano constituye por el momento el mejor instrumento para afrontar la pandemia, en ello existen argumentos suficientes para que la ciudadanía se enclaustre para salir una vez a la semana, sólo por víveres y emergencias inevitables, coincido en que ello es lo mejor, pero priva un cuestionamiento aún no valorado con claridad y referencias de eficacia: ¿Y los que “viven al día”?… ¿Los que no disponen de una pensión para subsistir e incluso en la mendicidad se ven obligados a peregrinar por las calles para subsistir?… ¿Cuántas familias mexicanas viven estrictamente con su corto ingreso diario, en Córdoba, en Coatzacoalcos, en Veracruz, Orizaba, Tuxpan, Poza Rica, en fin, en todos los municipios veracruzanos e incluyendo a todo el país?… Esos núcleos de población si no trabajan mueren de hambre.
¿Dónde encontrarán asistencia los jornaleros del campo?… ¿Dónde los vendedores ambulantes?… Qué podría hacer un taxista para subsistir si nadie se encuentra en las calles… Conozco algunos taxistas que ya se están ofreciendo para llevar a domicilios particulares lo que requieran del supermercado o de tiendas determinadas, porque tienen que luchar para sobrevivir y… Entonces nos preguntamos ¿Y la pandemia?… ¿Son inmunes ésos compatriotas?… Y es que tienen que trabajar para subsistir.
Somos en Veracruz productores de alcohol e incluso somos vecinos de estados como el de Oaxaca donde también se genera alcohol, pero busque Usted en la tienda cercana o en el supermercado una botellita de alcohol y verá que se esfumaron, todo el alcohol lo acapararon los que podían pagarlo, los que no tuvieron tiempo, se quedaron sin un producto de nuestras tierras esencial en tiempos de pandemias.
Siempre son los que menos tienen los que deben ser catalogados (en toda pandemia) como las probables víctimas en claro estado de indefensión, ello al margen de las causas, motivos o razones de su estancamiento en los marcos del desarrollo social.
Pero lo mayormente preocupante es que en el centro mismo de la infernal pandemia, cuando hora tras horas se cuentan nuevos contaminados y mayor número de familias enlutadas, los mexicanos seguimos confrontándonos, con los estandartes de Fifís por un lado y de Chairos por el otro, introduciendo la confrontación partidista en ámbitos dónde lo que debería de privar no es el partidismo sino el humanismo.
Verdes, Blancos, Azules, Amarillos o Rojos, todos sin excepción estamos obligados a lograr sumar voluntades y empeños, con la clara idea de frenar y extinguir la pandemia, ello se ha convertido en un compromiso que habrá de ser histórico, sin abaratamientos ni “populistas” ni “transformistas”… Porque lo importante es salvar vidas, no salvar imágenes políticas, las cuales, obligadamente la historia actual las está registrando en los cerebros cibernéticos… Lo primero es lo primero: Salvar vidas y, para ello, debemos respetar las normas dictadas por los especialistas médicos, al margen de confrontaciones ideológicas… Ya veremos cuando de hecho nos encontramos ya afrontando el Tercer Nivel de la Pandemia, la cual ya no está acechando sino atacando con todo su destructiva vileza… Cuidándonos cada uno de nosotros es también una forma de apoyar… Ahí la dejo.











