De Barack Obama: “Extraterrestres existen, pero no los he visto”. Camelot.
Alejado unos días del viejo oficio de escribir, por un asunto médico, cuando la patrona de la casa, la jefa Maty, está atendida por médicos y cuidada por Dios, en espera de su restablecimiento, donde le oramos muchos y se agradece.
LOS DIAS PASAN.
Estos días generaron muchas denuncias, algunas sorpresivas, otras, naturales. El hijo de la leyenda, el periodista más galardonado de este país, Julio Scherer, y el periodista Jorge Fernández Menéndez, soltaron una bomba mediática en un libro llamado ‘Ni venganza ni perdón’, o sea, traducido al cuenqueño, sería lo mismo que: “Voy que te perjudico”. La inmundicia del poder y de la 4T, cuando se revela y descubre la alta corrupción en las esferas de AMLO, se asegura que el capitán sabía cómo se movía la hoja de cualquier árbol mexicano, lo mismo en Tabasco que en Rinconada, Veracruz. Donde elaboran las mejores garnachas de mundo.
Confinado en el cuarto hospitalario, se asombra uno de la rebelión de los subordinados, como el peligroso comunista Marx Arriaga, que en la SEP hacía y deshacía a su modo y manera, con el poder que le daba ser recomendado de doña Beatriz Gutiérrez Müller, esposa de AMLO. El tipo seguía la filosofía de Karl Marx, de allí el nombre que sus padres le dotaron al ser un comunistas y forjarlo para acabar con todos. Karl Marx decía: “La teoría del comunismo se puede reducir a una oración: abolir toda propiedad privada”
Más claro ni el agua.
Pues un día se hartaron de este sujeto mamón y mandón y fueron a pedirle la renuncia, que se volvió viral porque, cuando llego la poli de seguridad del mismo edificio, a decirle que ‘ahuecara el ala’, se puso mamoncito y retaba al policía a que lo apresara, quería salir en las portadas como OJ Simpson, esposado y famoso.
Pero le dijeron nanáias, lo que queremos es que te vayas. Y pues no se fue, al parecer está atrincherado en la SEP como un preso político, le ofrecieron consulado y no le pareció, quería algo más. Quizá la embajada de Cuba, para que ahora que llegue Trump y Marco Rubio se envuelva en la bandera cubana y con el retrato del Che Guevara y Fidel defienda con todo a los comunistas.
Se ve que a estos sujetos de la 4T no les da miedo el poder presidencial, desdeñan a la presidenta porque se sienten favorecidos y tocados por el señor de Macuspana.
En tiempos que se extrañan, cuando un presidente quería correr a alguien, solo le marcaba el teléfono rojo al secretario de Gobernación, caso similar una vez que Carlos Salinas llamó a don Fernando Gutiérrez Barrios, y le dijo de despedir a alguien.
El viejo capitán, lobo de mar y de mil tormentas, conocía el intrincado lenguaje del despido, solo levantaba el teléfono y con su voz dulce pero temerosa, hablaba:
“El presidente me ordena, gobernador, que firme su renuncia y abandone el poder, ya se la envié por fax, solo fírmela cómo va y llévela a su congreso”.
Con eso. Aquel le temblaban las corvas.
Firmaba y se iba.











