Y no fue precisamente como el de Martin Luther King, quién veía un sueño futurista que en algo se le cumplió. No, mi sueño a veces es una media pesadilla, digo media porque al final termino contento. Suelo no recordar al despertar qué soñé, mi coco se resiste a esos avatares y entonces lo apunto por allí para recordarlo más tarde.
La vida es solo sueños y los sueños, sueños son, decía Calderón de la Barca.
Habría que buscar una psicóloga, para que interpretara esos sueños, aunque creo que son mejores las de Catemaco, que no solo te frotan limpias y te leen las manos como las gitanas o te auguran sacarte la lotería. Pero como yo mero ni compro cachitos, pues nanáis me la sacaré.
Walt Disney solía decir: “Si puedes soñarlo puedes lograrlo”. Canijo, yo creo que ese mero día soñó tener esos parques de diversiones multimillonarios y hoy con dinero compra hasta canales de televisión, y divierte a niños y grandes por el mundo.
Sigue tus sueños, ellos saben los caminos. Lo que ocurre es que a veces esos sueños son pesadillas y algunas ocasiones buenas.
Algo me pasa, quizá sea este frio del carajo (Milei dice), aunque duermo con dos zarapes y pijama de franela, el frio cala. He soñado que me encuentro en un mercado, con puestos de vendedores ambulantes, está empinado como si estuviera en Xalapa, aquí no tenemos esas altas y bajos lugares. Algo ocurre porque dos guarros como el magistrado que se boleó en la calle, me persiguen, pero yo no sé porqué ni dónde agarre un bate y medio les enfrento, como hacia la gente de Capone: a batazos, más bien por miedo que por valentía. Se van y allí termina ese affaire. Pero van dos veces que ando en ese mismo sitio.
EL OTRO SUEÑO
El otro sueño fue buenito, estando en mi pueblo, Tierra Blanca, soñé que llegaba un amigo de la política, un amigo muy querido que se encumbró hasta ser gobernador del estado, lo atendíamos como siempre, en el sitio donde decía que la radio XEJF era su casa, y así la sentía, pero yo mero traigo un temor inconcebible de perder mi teléfono celular, porque allí guardo 3 mil fotos de mis andares y caminares por Orizaba y el extranjero, y lo perdía y ponía a medio mundo a buscarlo, cuando, abruptamente desperté y me caí de la cama y me puse a llorar, cantaría Cri Cri de los Cochinitos.
Un último que quizá les haya ocurrido a algunos, es eso llamado ‘Parálisis del sueño’. Wikipedia: “El fenómeno en el que una persona se despierta o está por dormirse y se siente incapaz de moverse o hablar se llama parálisis del sueño. Ocurre cuando el cerebro se activa de la fase de sueño REM, pero el cuerpo permanece relajado o “desconectado”, a menudo acompañado de alucinaciones o sensación de opresión”.
Esto me ha ocurrido un par de veces y se siente horrible, como película de Alfred Hitchcok.
Así fue.











