Ixtaczoquitlán, Ver.- La clausura parcial y las investigaciones iniciadas contra una empresa alcoholera señalada por presuntamente contaminar afluentes de Ixtaczoquitlán volvieron a exhibir una problemática que habitantes denuncian desde hace años: la falta de vigilancia, supervisión y acciones contundentes por parte de las autoridades municipales para frenar el deterioro ambiental provocado en el corredor industrial del municipio.
Aunque el Ayuntamiento informó sobre inspecciones, toma de muestras y procedimientos legales derivados de denuncias ciudadanas, vecinos consideran que las acciones llegan tarde, cuando el daño ambiental ya es evidente en ríos, barrancas, manantiales y zonas naturales que durante años han resentido contaminación y abandono institucional.
El alcalde José Luis Cortés Gutiérrez reconoció que la problemática no es reciente y que las autoridades ya tenían conocimiento de las denuncias relacionadas con descargas contaminantes; sin embargo, justificó que debieron cumplirse protocolos técnicos y jurídicos antes de proceder con clausuras.
No obstante, ciudadanos cuestionan por qué las medidas preventivas y la supervisión ambiental no fueron permanentes desde un inicio, especialmente en una zona donde constantemente se han denunciado malos olores, descargas irregulares y afectaciones ecológicas derivadas de actividades industriales.
La situación también volvió a colocar en el centro de las críticas a la planta de tratamiento FIRIOB, señalada recurrentemente por habitantes debido a los olores fétidos que afectan colonias cercanas y que, aseguran, evidencian deficiencias en su operación y manejo de residuos.
A ello se suman denuncias por contaminación de manantiales, acumulación de residuos en barrancas y la presencia de tiraderos clandestinos que continúan apareciendo en distintos puntos del municipio sin que exista una estrategia efectiva y permanente para combatirlos.
Habitantes consideran que, mientras Ixtaczoquitlán continúa impulsando su crecimiento industrial, las áreas naturales y cuerpos de agua han quedado en segundo plano, permitiendo que algunas empresas operen bajo una supervisión limitada y con escasas consecuencias ante posibles irregularidades ambientales. “La contaminación no empezó ayer. Llevamos años denunciando olores, descargas y daños en ríos y barrancas, pero las acciones siempre llegan hasta que el problema se vuelve visible o genera presión social”, señalaron vecinos inconformes.
De acuerdo con autoridades municipales, las afectaciones detectadas podrían alcanzar no solo pequeños afluentes, sino también otros cuerpos de agua y áreas de cultivo cercanas, situación que incrementa la preocupación entre comunidades que dependen de estos recursos naturales.
Actualmente algunas áreas de la empresa señalada permanecen clausuradas mientras se realizan análisis para determinar el tipo y nivel de contaminación; sin embargo, habitantes advierten que el problema rebasa un solo caso y refleja una falla estructural en la política ambiental del municipio.
Aunque el alcalde sostuvo que el gobierno no está en contra de la industria debido a la generación de empleos y desarrollo económico, ciudadanos insistieron en que el crecimiento industrial no puede seguir ocurriendo a costa de los recursos naturales y la salud ambiental de la población.
Ante ello, exigieron que las investigaciones no queden únicamente en sanciones administrativas temporales y que exista vigilancia constante, transparencia en los resultados de los estudios ambientales y acciones reales para recuperar ríos, barrancas y manantiales afectados por años de contaminación.




















