Orizaba, Ver.- La franja que conforman los estados de Tlaxcala y Puebla, incluyendo la zona limítrofe de este último con Veracruz, se ha convertido en el principal foco rojo del país en materia de robos carreteros, al concentrar hasta el 50 por ciento de estos delitos, la mayoría cometidos con violencia.
Así lo advirtió Álvaro Martínez Aguilar, asesor jurídico de la Alianza Nacional de Transportistas (ANTAC), quien señaló que esta región clave para el traslado de mercancías entre el centro del país y el Golfo de México enfrenta un incremento sostenido en la incidencia delictiva.
De acuerdo con el representante del sector, los tramos que conectan Puebla con Veracruz, así como los accesos cercanos a Tlaxcala, se han vuelto escenarios recurrentes de asaltos organizados, donde grupos armados interceptan unidades de carga, obligan a los operadores a detenerse y los despojan tanto de los vehículos como de la mercancía.
Uno de los casos más recientes ocurrió en la zona entre Ciudad Serdán y Esperanza, en Puebla, donde un convoy de cinco camiones fue robado, evidenciando el nivel de operación de estas bandas en puntos cercanos a Veracruz.
La violencia con la que se cometen estos delitos ha encendido las alertas. En muchos casos, los conductores son agredidos, privados de la libertad o incluso asesinados, como ocurrió recientemente en la autopista Orizaba–Puebla, a la altura de las Cumbres de Maltrata. En ese punto, un hombre fue atacado a tiros durante un asalto vehicular en el tramo Ciudad Mendoza–Acatzingo, donde perdió la vida tras ser interceptado por sujetos armados que buscaban despojarlo de su unidad.
Este hecho refleja la peligrosidad de una de las rutas más transitadas del país, pero también una de las más vulnerables, tanto por su relevancia logística como por las condiciones geográficas que facilitan la operación delictiva.
Transportistas han denunciado que la limitada vigilancia y la falta de presencia constante de autoridades en estos corredores permiten que los grupos criminales actúen con rapidez y, en muchos casos, sin consecuencias.
Ante este panorama, la ANTAC reiteró el llamado a reforzar la seguridad en carreteras mediante operativos permanentes, mayor coordinación entre corporaciones y el uso de tecnología para monitorear las rutas, pues el problema no solo impacta al sector transportista, sino que representa un riesgo directo para la economía nacional, al afectar la distribución de mercancías y generar pérdidas millonarias.






















