Como transeúntes, nuestra visión de la ciudad, sus calles y sus edificios se sitúa al ras del suelo.



Dicha percepción cambia, si contemplamos esa misma ciudad desde arriba, ya sea desde el último piso de un gran edificio, desde una montaña o, mejor aún, desde un funicular.



Las imágenes que acompañan este texto fueron tomadas, justamente, a partir de alguno de los tres puntos antes mencionados y representan diversas ciudades de Europa. Todo es cuestión de perspectiva.

























