De lo perdido, lo que aparezca, ha de pensar Miguel Ángel Yunes Linares. Pese a haber perdido a la más importante pieza de su ajedrez, el exfiscal Jorge Winckler Ortiz, y con ello el blindaje que le protegía contra acciones por corrupción en su gobierno, cuenta aún con otra pieza fundamental, y en el mismísimo Poder Judicial.
En efecto, además de varios eslabones de su equipo político en el seno del gobierno de Cuitláhuac García, hay uno muy poderoso y que le significa el manejo de uno de los tres poderes, el magistrado Edel Álvarez Peña, presidente del Tribunal Superior de Justicia (TSJ), quien busca afanosamente reelegirse-
Para ello, ya está moviendo a placer a los magistrados con los que puede contar para que voten por su reelección y los está colocando al frente de varias salas donde, por cierto, ha desplazado a quienes pudieran poner peros a sus negras intenciones.
El famoso político sureño, dueño de medios de comunicación en Xalapa y el sur de Veracruz, además de otros estados como Chiapas, ha sido más inteligente que Winckler: optó por la “colaboración”, el apapacho, las fotos sonriente con el góber y el presidente de la mesa directiva del Congreso local, la declaración sinuosa que ligeramente apunta a criticar a su compadre exgobernador, y con ello ha convencido hasta al renuente secretario de Gobierno, Eric Cisneros, quien ha de creer que la suma del “caremuela” es una de sus más tangibles victorias políticas.
Mientras se disparan declaraciones de un lado a otro sobre los aspirantes a ocupar las 13 magistraturas pendientes, luego de casi un año de someter el tema al silencio de la insolencia, Edel Álvarez Peña ha movido a magistrados para colocarlos en salas donde despachaban jueces resolviendo como magistrados y, con ello, está asegurando que como presidentes de sala voten por él. Los jueces habilitados como magistrados provisionales no han podido ni chistar porque legalmente no pueden ser presidentes de sala, por lo que solo son un estorbo para los propósitos de Álvarez Peña.












