Cuando las ausencias se sienten. Camelot.
Hace unos días recibí un correo mensaje de doña Tania Velásquez, madre de un piloto orizabeño, recién fallecido en accidente de aviación, a sus 22 años:
“Sr Gilberto, usted a mí no me conoce, mi nombre es Tania Velásquez, soy mamá del piloto orizabeño, que falleció en el accidente de Huejotzingo, Puebla, el fin de semana pasado, lo sigo desde hace tiempo y lo admiro por cómo lleva su dolor, con esa valentía, esa fuerza que yo estoy buscando desesperadamente, para aceptar lo que pasó con mi hijo de 22 años, perdón por escribir pero estoy muy sensible, quisiera poder aceptarlo o intentar aceptarlo como usted, le mando un abrazo, y es más feo que se siente, cuando usted perdió a su esposa quedó viudo, (porque así se le llama), pero cuando perdió a su hijo ¿cómo se le llama?, no tiene nombre, el dolor es inexplicable”.
Entonces la busqué y le pedí a doña Tania permitiera escribir sobre ese hijo ausente, mas porque yo mero tengo un sobrino, hijo de mi hermana, que es piloto profesional, y sé del gran riesgo que tienen en su vida. Una falla mecánica causó la desgracia.
Su nombre es Paulo Antonio Vélez Velásquez, orizabeño, hacía poco se había recibido de piloto pero ya tenía aprobación, el accidente de la aeronave ocurrió en Huejotzingo y tenía destino Poza Rica.
Suelen ocurrir estos accidentes en territorios difíciles para volar. “El solo tenía sueños y ambiciones y el 2 de abril todo terminó”, me dijo su señora madre.
Nada hay como la muerte de un hijo. Nada iguala a ese dolor.
Fallecieron tres personas más en una avioneta Cessna y fue una falla del motor la causa, al fallar recién despegó del aeropuerto poblano Hermanos Serdán.
A bordo viajaban cuatro personas, todas con formación como pilotos aviadores. Paulo Antonio Vélez Velásquez fungía como piloto al mando; Marcos Omar Martínez Tavera como copiloto; Ramsés Olín Zaragoza Burgos como instructor de vuelo; y Emilio Gil Ramírez como cuarto ocupante.
Sirvan estas líneas, para recordar a Paulo Antonio y hacer un homenaje a todos esos pilotos que han caído en el cumplimiento de su deber. A su familia, mí sentido pésame.
Descansen en paz.
LOS BAILES JAROCHOS
Algún tiempo pasado, queda el registro para que lo comenten los historiadores, en Orizaba se celebraba un extraordinario y excelente Baile Jarocho. A los orizabeños les acusaban, en aquel tiempo, de ser poblanos, pero era el único lugar frontera con Puebla, que tenía ese baile, ni los veracruzanos y boqueños. Recuerdo al gran Vale Lamoglia (+), que era quien ponía los bailes y hacia aquello todo excelente, en el Salón Moctezuma, tradición que inició con las muy respetables hermanas Ojeda, y Rafael Mario, que también se apuntaba a coordinar. Era todo un éxito, lucían los mejores trajes enviados a hacer a Tlacotalpan, donde allí para vestidos de jarochos ni Cristian Dior ni Coco Chanel reñían con las costureras famosas. Rememoro esto porque el Ayuntamiento de Orizaba convoca al Primer Concurso Nacional de Son Jarocho, recuerdo también a mis paisanos terrablanquenses, los músicos Hermanos Vázquez de Tierra Blanca. Va ser el 12 de abril a la una de la tarde y la convocatoria está abierta. El evento será en Plaza Bicentenario, éntrenle.










