Orizaba, Ver.- Los gastos que tuvieron las familias para atender la enfermedad de COVID-19, son deudas que aun arrastran a pesar de que ya han pasado varios meses desde que se inició la contingencia sanitaria, lamentó el representante de la Unión Zapatista de Apoyo a Deudores (Uzade) en la zona de las Altas Montañas David González Rojas.
En entrevista detalló que ante la necesidad de atender la enfermedad en sus familiares, y ante la “satanización” que se hizo de los servicios públicos en la atención del coronavirus, las personas buscaron créditos para poder pagar los gastos de hospitalización, mismos que como la mayoría de las deudas, se volvieron impagables y ahora destinan hasta el 60 por ciento de sus salarios para estas y otras deudas.
En este sentido, lamentó que la población, ahora este trabajando únicamente para subsistir a través de una canasta de alimentos muy básica, pues la mayoría de los ingresos ahora se destina a pagar las deudas contraídas, dejando únicamente de un 40 a un 50 por ciento para pagar la alimentación y lo demás para cubrir las deudas.
“Gastan el 50 hasta el 60 por ciento de sus ingresos en pagar deudas, lo que van librando es nada más lo de la alimentación, antes desayunaban hubo, pollo, pan, y otras cosas, pero ahora compramos solo huevo o pollo y nos olvidamos de los suplementos”.
Aseguró que estas deudas no son consecuencia de una mala educación financiera, sino que es debido a la economía que ya estaba tan lastimada antes de la pandemia y que ahora está peor. “las familias comprometen sus ingresos, por ejemplo de las utilidades ellos ya le van echando mano antes de tiempo, antes de recibirlas, hasta por ejemplo, los pensionados a los prestamistas les entregan sus tarjetas”.
Recordó que por un momento, la gente tenía miedo de acudir a los servicios médicos públicos, por el temor a que sus familiares perdieran la vida, lo que ocasionó que contrajeran deudas con hospitales o servicios médicos particulares, que aún siguen arrastrando.






















