Escuché con atención el último intercambio de mensajes presidenciales entre Trump y Sheimbaum. Aquél señalando que México está gobernado por el crimen organizado, y que Sheimbaum no quiere la ayuda en territorio nacional del ejército norteamericano, y ella afirmando que la soberanía nacional no está en discusión aunque hay cooperación.
Creo que la presidenta Sheimbaum está equivocada. Seguir insistiendo en que el crimen organizado se combate desde las causas es una falsedad. Sin sanciones a quien viola la ley, México se convierte en territorio donde predomina la ley del más fuerte.
Está equivocada porque las causas de la criminalidad no son las que su mentor, su partido y ella pregonan. La pobreza no es origen de la criminalidad, y si lo fuera, lo primero que debería hacer su gobierno es combatir las causas estructurales de la pobreza en México, como son la falta de oportunidades de empleo, los monopolios apoyados y protegidos por el gobierno, la falta de seguridad jurídica, la falta de seguridad física para personas y negocios. La infestación de municipios, estados y federación de criminales dentro de sus estructuras. La legislación que impide el libre comercio. Los asaltos en carreteras a ciencia y paciencia de la guardia nacional de carreteras que impide el libre tránsito de mercancías y personas. Y un largo etcétera.
El gobierno que preside Claudia Sheimbaum genera con sus leyes y su destrucción de la estructura formal del estado mexicano las condiciones más adecuadas para frenar el crecimiento y desarrollo económico de México. Su alianza con los sindicatos magisteriales y su reforma educativa, condenan a una generación de mexicanos a la más absoluta ignorancia e incapacidad no sólo para competir en mercados globales o regionales, sino también para poder desarrollar sus capacidades plenas una vez llegados a la edad adulta. Crea mexicanos incapaces de razonamiento profundo, sin los conocimientos básicos para enfrentar los retos del futuro.
Si algún gobierno ha hecho lo imposible por perjudicar a los mexicanos lo han sido los de morena. El sueño del peor enemigo de México se queda corto comparado con el daño que han causado a las generaciones presentes y futuras los gobiernos de Andrés Manuel y de Claudia. El solo hecho de convertir a más de la mitad de la población en mendigos que venden su conciencia por unos cuántos pesos, frenando la inventiva y la capacidad de trabajo de millones de mexicanos, es un ejemplo palpable.
Volviendo al tema de la soberanía. Todo parece indicar que el gobierno actual de México tiene una campaña permanente de protección al crimen organizado. Por un lado no hace todo lo que debe para frenar la criminalidad. Si acaso captura, a alguien aquí y a otro por allá. Y si atrapan al eslabón más débil de un grupo criminal, lo presumen informando que era jefe de la ciudad, jefe de plaza, jefe de estado, jefe regional. Vaya, cada pequeño pez lo anuncian como su fuera una ballena. La Unidad de Investigación Financiera no cumple su función de seguir la ruta del dinero, y la colusión entre los más encumbrados personajes de Morena y las organizaciones criminales es una verdad que la mayoría de los mexicanos conoce y reconoce.
Si México fuera un país soberano, podríamos viajar de Mérida a Ensenada por carretera con absoluta seguridad; podríamos entrar en un concurso para proveer de un bien o servicio al gobierno federal/estatal/municipal sin que estuviera amañada la competencia. Habría transparencia en el uso de los recursos públicos. No habría proyectos escondidos por quince años, tiempo más que suficiente para que prescriban los delitos cometidos por quienes ejecutaron esos proyectos.
No presidenta, no se equivoque. La soberanía no implica que una tropa extranjera no pise el territorio nacional para ayudarnos a resolver un problema que usted y sus aliados no quieren resolver. La verdadera soberanía viene de la voluntad popular y los mexicanos queremos un país más seguro para todos nosotros. Me refiero a los mexicanos de bien. Entiendo que en su círculo partidista, existan muchas voces que no desean que nadie modifique el status quo de la criminalidad en México, y eso se explica porque se benefician. Personajes que jamás soñaron ganar un millón de pesos con sus escasas habilidades en la iniciativa privada, ahora en el sector público pueden presumir fortunas de cientos y miles de millones de pesos. Tráfico de influencias y abuso de poder es la norma en todo el territorio nacional. Y eso es lo que usted protege con el pretexto de la soberanía, porque sabe que las redes criminales llegan muy arriba, y pueden salpicarla.
No creo que haya un solo mexicano de bien que no busque de manera desesperada la solución para los daños que causa la corrupción y la criminalidad al país. Y la desesperación es mala consejera. Quizá hace 40 años, esos mexicanos hubieran visto con malos ojos un golpe de estado del ejército que pusiera orden al desorden causado por los civiles en el gobierno. Hoy creo que la situación es diferente, y usted está jugando con fuego.
El escudo de las américas es una coalición internacional contra los criminales mexicanos. Los resultados pueden ser variados, desde intervención con misiles y drones. Detenciones in situ como la del Mayo, exhibición de narco políticos cancelando sus visas, participación activa del ejército sin conocimiento de las autoridades civiles, golpe de estado instigado desde el norte, invasión directa en ciertas zonas del país. Y usted, pone en riesgo al país, a sabiendas que las consecuencias pueden ser graves para los mexicanos. Se siente segura desde las alturas, sin importarle lo que pueda pasar al resto de los mexicanos. Cierto que el presidente Trump busca una Delcy Rodríguez en cada país que busca controlar. Nada le garantiza a usted ni a Andrés Manuel que usted pueda ser esa Delcy, ni siquiera, nada garantiza que esa sea la misma solución que se busque para México. ¿No ha pensado que esa Delcy puede ser el general Trevilla? ¿O algún mando del ejército? ¿O de la marina, indignado por la podredumbre que dejó su antecesor involucrando al secretario en negocios como el huachicol fiscal (si, eses que puede seguir vigente porque no hemos visto que se tomen medidas judiciales).
Cuidado presidenta, está usted jugando con el futuro de los mexicanos. Entiendo que apuesta a que lleguen las elecciones de mid term en noviembre, pero ningún resultado le garantiza que se quite el dedo del renglón. México es un territorio de seguridad nacional para la primera potencia militar y económica del mundo. No pasará a segundo término, gane quien gane esas elecciones.
@jmcmex











