LAS MALAS NOTICIAS

Columna Acertijos de Gilberto Haz

La esperanza es lo último que se pierde. Camelot.

Suelen las malas noticias llegar temprano, o tarde pero llegan. Sucede que en la madrugada, uno de sus hijos, Jesús, me llamó para decir que su padre, Héctor Romero Silva, había sufrido un derrame cerebral a sus 64 años. Me puso triste y enojado. Héctor es un fiel colaborador mío desde hace más de 40 años, llegó pequeño a trabajar y aquí nos fuimos haciendo y capoteando, primero vendiendo discos, luego parabólicas, después los famosos Videocentros y promociones artísticas hasta que optamos por continuar en una oficina empresarial y varias tiendas comerciales.

Fue una gente muy querida por algunos orizabeños, cuando salíamos a la calle le saludaban más a él que a mí y le decía eres más famoso que yo y eso que no tienes página de Facebook.

Al dar su noticia en las redes lo trataron bien, gente buena que compartió algunos recuerdos.

Las noticias son malas, el derrame cerebral fue fuerte,  está intubado, dormido-sedado y sin poder moverse, como se origina el protocolo médico. Hace un rato fui a verlo al IMSS al 6o piso, lo tienen bien atendido con profesionalismo, una enfermera a la puerta cuida ese pabellón, y con una buena higiene. Platiqué con la enfermera y más tarde lo haré con el doctor.

SU HISTORIA

Se debate entre la vida y la muerte, muy temprano pedí a mis lectores oraran por él. Está en manos de Dios. Y recordé su llegada a nuestras empresas, llegó muy pequeño, aquí comenzó el trabajo, su abuelita lo traía en la chamba y un día se reclutó como colaborador de nosotros. Cuando creció y estudiaba le di la oportunidad que escogiera, con una beca de la empresa se fue a Xalapa varios años a estudiar Profesor. Se graduó de Maestro, pero creo no le gustó el oficio de enseñar y regresó con nosotros, le encantaba el comercio.

Gente preparada, eficiente, leal. Con su familia, esposa, dos hijos y nietos ahora lucha por su vida.

A mis hijas y hermanas y quienes lo conocimos y tratamos, esa noticia nos dio duro en el sentimiento, Héctor era de casa, como de la familia, así lo considerábamos y lo consideramos aun.

Dios lo cuide y le dé la esperanza de sobrevivir bien. Así rezamos por ello.

A echarle ganas, Héctor, le dije al oído en su cama hospitalaria, estamos en espera de tu regreso.

Bendito Dios así sea.

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