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LOS DOS LIBROS

Columna Acertijos de Gilberto Haz

El año pasado, estando en el aeropuerto de Santander, cuyo nombre es en homenaje al gran golfista español, Severiano (Seve) Ballesteros, (Entre sus títulos más destacados, cinco Campeonatos del Mundo Match Play, dos títulos  Masters de Augusta y tres en el Abierto Británico, siendo ambos torneos dos de los cuatro considerados majors más prestigiosos del circuito mundial. A ellos sumó también cinco Ryder Cup para el equipo europeo, una de ellas como capitán en 1997),  junto con mi hija Marymar, en lo que ella veía un boleto, Yo Mero me fui a su librería, la empleada, una mujer muy amable, al señalarle el libro que apenas estaba colocando en los stands, del gran Javier Cercas, me dijo que estaba desempacándolo y que le había sugerido la editora venderlos al otro día, le dije que venía de México y me hizo la excepción, era el libro “El loco de Dios en el fin del mundo”, el titulo llamaba la atención, ¿Cómo el loco de Dios?, me pregunté. Cercas es uno de los escritores españoles más leídos y había apreciado gran parte de los suyos. Le pedí me vendiera dos. Lo hizo. Esa noche en la calle Menéndez Pelayo comencé a leerlo, no lo podía soltar, era la historia del Papa Francisco, pocos días después falleció, cuando al escritor el mismo Vaticano lo invitó a una gira del Papa Francisco a Mongolia, y allí se fue con esa historia extraordinaria, luego en otra librería de Palencia compré otros tres para regalarlos a unos amigos curas de Orizaba. El motivo principal de Cercas fue preguntar a Francisco si su madre (con Alzheimer y profunda fe) se reencontraría con su padre fallecido, buscando entender el sentido de la fe y la promesa de la resurrección. Cosa que hoy, cuando uno pierde a familiares tan cercanos y queridos, se pregunta lo mismo. López Dóriga, cuando tuvo a Cercas en México entrevistándolo en su noticiero, le dijo una mentira piadosa, que lo había leído en una sentada, en una noche. Imposible, libro de 500 y pico de páginas, lo va uno saboreando hoja por hoja y no lo quieres soltar. Ese libro fue el último que leí que me puso en la tesitura de la creencia y en deleitarse con Javier Cercas. Lo he vuelto a leer otra vez y es muy recomendado para aquellos que aún no lo han leído.

EL OTRO LIBRO

Conté del libro porque Rafael Gil Barquín, de Veracruz, un gran amigo que en su Fundación ‘Cada niño una sonrisa’, hacia buen tiempo un día llegó en auxilio de la casa hogar La Concordia y, en aquel tiempo, como dirían en misa, trajo enseres domésticos que tanta falta hacían, cosa que nunca olvidaremos y agradecemos. Rafa me dio el doble pésame y me informó que había pedido un libro en Amazon, que me enviaría a mi domicilio. Pensé era uno de esos libros de duelo y superación, pero grande fue mi sorpresa cuando lo abrí, pues era “Un caballero en Moscú”, publicado en 2016. Ese libro tiene una historia conmigo mismo, lo compré también en una librería de la Gran Vía madrileña el año pasado y me lo traje y, al medio leerlo, me pareció tan interesante que, cuando fui a Xalapa a una comida se lo obsequié a un amigo, me dije, luego lo conseguiré. Cierta vez se lo encargué a Pepe Aranda, que viaja mucho a Madrid, sin olvidar que aquí ya se pueden comprar. Pues me llegó sorpresivamente y desde anoche comencé a leerlo, ahora que no hay ganas de leer y nada, solo pensar y llorar. Es la historia tras la Revolución Bolchevique en 1922, el conde es condenado a arresto domiciliario de por vida por un comité soviético. En lugar de ser ejecutado (gracias a un poema subversivo que escribió años antes), es confinado al Hotel Metropol, un lujoso hotel situado cerca del Kremlin.

En esas ando, gracias Rafa querido.

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