Varios amigos me han preguntado que posibilidades de éxito le doy a las propuestas del Frente Amplio Democrático, respecto a la reforma electoral que será presentada muy pronto ante el congreso por la presidenta. Mi respuesta honesta es que tiene cero posibilidades de ser atendida y escuchada. Es una propuesta válida, inteligente y necesaria para mejorar la vida pública del país, pero la experiencia indica que Andrés Manuel no escucha a nadie cuando de llevar a cabo su voluntad se trata, y esta reforma tiene todo el tufo autoritario de las anteriores, su finalidad es la misma y no veo razón para escuchar a un grupo de intelectuales, políticos interesados en su futuro, y ciudadanos esperanzados de lograr un cambio para bien, si en todas las reformas regresivas anteriores no valió para nada la opinión de conocedores, expertos y población en general. La única opinión que le importa a Andrés es la de Andrés.
Entonces, ¿Por qué participar? Me preguntan. La respuesta tiene dos vertientes, la interna es la de dejar un testimonio para la posteridad, que un futuro podrá ser utilizado para revertir ésta y todas las reformas regresivas anteriores. Dejar sentado que la población no estuvo de acuerdo con la sobrerrepresentación en el congreso federal, y que Morena y sus aliados dieron un golpe de estado blando apoderándose de ese instrumento jurídico, a ciencia y paciencia de una oposición del PRI y del PAN omisa en reclamos, cuando no aliada como es el caso de MC.
Que el futuro sepa que hubo mexicanos que aunque débilmente, se opusieron a la colonización del Instituto Nacional Electoral y del tribunal electoral por parte de un grupo de bandoleros que se apropiaron del dinero y el control del país, dinero con el cuál compraron conciencias, no sólo de los más necesitados, sino también de muchos opositores, que optaron por someterse o callar ante sus abusos.
Es necesario dejar evidencia histórica que aunque pocos, algunos mexicanos conscientes se opusieron a la destrucción del escaso estado de derecho que habíamos logrado, sustituido hoy por un sistema de fiscalías tan inoperante como siempre, y un sistema de administración de justicia espurio, sometido a la voluntad del poder político en turno. Y eso no implica afirmar que el que existió anteriormente no se sometía en niveles inferiores de la administración de justicia, o que no tuviera focos de nepotismo y corrupción, significa simplemente que México cambió unos jueces por otros peores.
Por eso, he insistido con amigos y conocidos que se integren a la página del frente amplio democrático, para dejar constancia únicamente. Siempre con el cuidado de no ser usados o manipulados por los abajo firmantes de siempre. Esos que aparecen en muchos de los movimientos ¨espontáneos¨ de la sociedad civil, y cuya única intención es lograr llevar agua a su molino, para obtener logros que sólo ellos conocen. Desde pequeño desquite de ex políticos que extrañan ser atendidos y beneficiados desde el poder, hasta intelectuales y personajes desconocidos, que por participar consideran que su ego es atendido y satisfecho, con que sus nombres suenen en la prensa, aunque sus logros sean iguales a cero.
Porque también conformamos ese frente un grupo de idealistas, que lo único que nos mueve es el beneficio presente y futuro para nuestra patria. Ese pequeño grupo es el que realmente vale la pena, aunque no sea el que lidere, ni el que asuma personificar ante la opinión pública la imagen de la dirigencia del frente. A pesar de todos sus defectos, y siendo conformado muy a la mexicana, es lo único que tenemos y es lo único que podemos utilizar, ya que los partidos de oposición que deberían representarnos están controlados por personajes que solo simulan ser oposición, cuando en realidad le hacen el juego al régimen y cumplen su papel de paleros en la distracción de los mexicanos de los temas verdaderamente importantes.
La única opción para que la reforma sea modificada para bien del país, proviene de los aliados de Morena, del PT y del Verde. Si estos partidos consideran que reducir plurinominales les resta poder político, a pesar de la posibilidad de que Morena les regale una o varias gubernaturas, y sobre todo, si llegan a comprender que en el momento en que Morena no los necesite, va a invitar a los cuadros políticos que valgan la pena a integrarse, con lo cual podrán eliminar no sólo al PRI, al PAN y a MC, sino también al VERDE y al Partido del Trabajo. Eso, es lo único que podría salvar a los plurinominales y el financiamiento público de los partidos políticos, para buscar no una equidad en las contiendas electorales, sino cuando menos que sean un poco menos desiguales.
La otra opción, esa a la que se aferran algunos distinguidos miembros de la oposición, la de que Estados Unidos ordene que se modifique la reforma electoral, con el fin de volver más y no menos democrático a México, parece que no tiene mucho futuro de transitar por los pasillos de palacio nacional, pues hoy como nunca, el gobierno americano se ha vuelto pragmático y cínico. Le interesa tener de aliados a gobierno sometidos que hagan lo que al gran UGLY AMERICAN convenga. Y el gobierno de Morena ha mostrado una capacidad de obediencia como muy pocos otros países.
Las evidencias están a la vista de quién quiera verlas. Morena es un partido político muy práctico, también reconoce dónde se encuentra el poder real, y se somete a él. Ya sea en la persona de Andrés Manuel, en la influencia y poder que ejerce Estados Unidos sobre México, y en los poderes fácticos dentro del partido, ya sea liderazgos políticos, económicos, militares, religiosos o criminales. El problema que tiene la presidenta es que algunos intereses de esos poderes que influyen sobre México están enfrentados unos con otros, y en algún momento tendrá que decidir a quién atender o que precio pagar para que no sea dañado algún alto protegido del poder mexicano.
La disciplina que ha generado el liderazgo de Andrés Manuel es una de las fortalezas de Morena. Comparado con la disonancia tanto de diálogo, conversación e intereses de la oposición al régimen, una parte de dicha oposición sigue añorando los negocios sucios bajo el amparo del poder y envidia la manera cínica y descarada con la que se hacen bajo el paraguas de Morena sin que existan costos políticos o electorales.
El futuro no es halagüeño, hasta que el propio régimen haga implosión, o hasta que intervengan poderes externos para evitarlo tomando las decisiones difíciles que la presidenta y su gabinete se niegan a tomar. El control sobre la población es férreo, y no hay una masa crítica que impida que hagan y deshagan como si el país fuera de su propiedad. Mientras tanto, cuando de oponerse a acciones que van en contra de la patria se trata, los idealistas en la oposición debemos de entender que cómo decía el compadre campesino: ¨Con estos bueyes tenemos que arar, porque no tenemos otros¨
@jmcmex











