Steven Rattner, escribió un artículo de opinión en el New York Times, el 10 de febrero de 2026, titulado ¨Acabo de regresar de china. No estamos ganando¨, en el cual el ex consejero del secretario del tesoro del presidente Obama, le hace algunas sugerencias al gobierno americano.
De sus consejos salen reflexiones sobre lo que debería estar haciendo el gobierno mexicano, para enfrentar el cambio de época que estamos viviendo, para beneficiar a las generaciones presentes y futuras de mexicanos. Saqué algunas conclusiones:
Si México quisiera sustituir a China como proveedor de nuestro principal socio comercial, de algunos bienes y servicios, lo primero que tiene que hacer es poner orden en la casa. Poner orden significa entre otras cosas, dejar de gobernar con ideología, o acorde a las ideas de una persona ignorante de economía como lo es el expresidente López Obrador. La presidenta debe olvidar los compromisos que pudo haber hecho para satisfacer los caprichos del expresidente y comenzar a gobernar por el bien de México, para ello, debe también de olvidar su pasado comunistoide, y aplicarse a entender mediante la opinión de expertos mexicanos, que es lo que debe de hacer México para dejar de ser un país en vías de desarrollo, y sumarse al grupo de potencias medias.
Lo primero es un diagnóstico de que es lo que impide que la inversión fluya y la economía aumente su ritmo de crecimiento, de menos de uno por ciento en todo el morenato a cifras de cinco o diez por cierto anual.
Lo básico que cualquier economía debe ofrecer es mano de obra preparada, vías de comunicación abundantes, seguridad, inversión en investigación y desarrollo científico y tecnológico, seguridad jurídica, energía. Políticas que apoyen y estimulen la inversión privada, la capacitación y el empleo.
Todo lo anterior va en contra de los caprichos que le impuso el ex presidente López Obrador. Para tener mano de obra preparada, se requiere un sistema educativo robusto, para ello se debe de olvidar de manipular las mentes de los educandos con propaganda barata como la que incluyó en ellos el cerdo de Arriaga. Le llamo cerdo, porque quién daña la educación de las próximas generaciones de mexicanos no me merece otro apelativo. Debe volver al esquema de evaluación de los profesores de primaria, sin importar que estén afiliados a la CNTE o al SNTE, quitar prebendas que sólo benefician a los parásitos del sindicato y lograr una educación de calidad, desde la primaria en adelante. Buenos profesores los hay, el problema es que los intereses sindicales están por encima de los intereses de los educandos y eso debe cambiar ya. Invertir en capital humano es la mejor inversión. Hoy todo indica que se busca destruir el capital humano de México al reducir cada día la exigencia a los alumnos y la calidad de la educación en el país.
Dejar de pensar en construir o mantener lo que no funciona, como el tren maya. Reconstruir el tren interoceánico, y hacerlo de dos vías, moderno y eficaz. Aunque eso signifique reconocer que no se hizo lo correcto con los miles de millones de pesos que se destinaron a ese proyecto el sexenio pasado. Convertirlo en una vía de carga de alta velocidad. Reconstruir la red carretera nacional, y realizar inversiones público-privadas para construir más y mejores carreteras, e incluso vías férreas donde sea rentable o necesario.
De una vez por todas, comprometerse seriamente con la seguridad. Dejar el temor a enfrentar a los criminales en cualquier lugar donde actúen. Tomar medidas muy drásticas para reducir la corrupción e incompetencia, ya sea en aduanas, puertos, aeropuertos, SAT, Secretaría de Economía, y obligar a los gobernadores a hacer lo mismo, para facilitar todos los trámites requeridos para instalación de nuevas industrias y para poder producir y exportar productos de México al mundo. Urge al país recuperar la seguridad perdida, no mediante discursos que nadie cree en la mañanera, sino en la realidad cotidiana, tanto en extorsiones a empresas ya constituidas, como asaltos en carreteras, derecho de piso, etc. No importa que quienes protejan dichas actividades sean gobernadores y alcaldes, marinos y soldados, policías y ministeriales, o funcionarios allegados a Morena.
México gasta poco y mal en investigación y desarrollo. Se debe de volver a promover la inversión en R & D, pública y privada. Instalar en el CONACYT a verdaderos científicos, depurar el padrón de investigadores para que quienes reciban beca, la merezcan, y no sean simples aviadores recomendados. Y promover la producción de patentes mexicanas. El ingenio mexicano es el mejor activo para encontrar soluciones a problemas técnicos y científicos presentes y futuros.
Sustituir la reforma judicial por un sistema que funcione, en el cuál se premie el servicio civil de carrera, se pague adecuadamente a jueces y funcionarios del sistema, y de bloquee de manera radical a cualquier recomendado. Regresar a la meritocracia por encima del 90% de lealtad y 10% de conocimiento. Que sólo los mejor preparados ocupen los cargos en los sistemas judicial federal y estatales. Disolver la suprema corte de justicia, y nombrar a verdaderos juristas, no a recomendados improvisados que sólo dañan a la patria con su soberbia e incompetencia. La meta es que las empresas estén seguras de que podrán defenderse tanto de actos de autoridad como actos de terceros en tribunales eficientes y competentes. Para ello debe reformarse la Fiscalía general de la república y las fiscalías estatales, para que por primera vez en la historia del país sirvan de algo más allá de solapar una impunidad del 97%, incluyendo recursos económicos, humanos y físicos que permitan ejercer correctamente su labor de procuración de justicia.
Liberar la producción de energía, sin importar cuánto puede producir la CFE, para satisfacer una demanda creciente que permita instalarse a nuevas empresas de carácter internacional. Impedir más negocios como los que hacía Bartlett en CFE, perjudicando a la nación para beneficiarse él mismo, y sus secuaces. Obligar a CFE a invertir en líneas de transmisión que sirvan para llevar la energía desde sus centros de producción a los centros de consumo. Verdadero talón de Aquiles de la energía mexicana. Obligar a PEMEX a entubar todo el gas que ahora se quema, con el fin de reducir el gasto de importación de gas, aunque sufran los corruptos que hoy se benefician de moches por importar un gas que México también produce y simplemente quema.
Quizá lo más importante, es dejar la retórica anti empresa privada. Entender que es la mejor opción de generación de riqueza, y para ello, orientar a todas las dependencias federales y estatales, a apoyar a esa inversión privada. Si hay leyes que estorben, siempre que no se dañe a México hay que modificarlas. Así, en pocos años quedará un México totalmente diferente y ella será recordada con cariño y no con el mismo desprecio con el que hoy se recuerda a quién más ha dañado a México, que es su predecesor.
@jmcmex











