Río Blanco, Ver.– Frente al abandono de cultivos tras el cierre de ingenios azucareros y el avance de la mancha urbana sobre tierras sociales, los proyectos ecoturísticos representan una alternativa factible y ambientalmente responsable para los ejidos, afirmó la jefa de residencia de la Procuraduría Agraria en Córdoba, Olivia Torres Cabrera.
Entrevistada en el municipio de Río Blanco, la funcionaria destacó que el cambio de giro productivo no implica la pérdida de tierras ni el abandono del campo, sino una diversificación estratégica. “En los ejidos existe diversidad de usos. No todo es cultivo. En su momento la tierra sostuvo a familias enteras, pero los tiempos cambian y la gente tiene que adaptarse. Este proyecto no va a la destrucción de la tierra; al contrario, contempla la conservación del medio ambiente y de la flora y fauna existentes”, subrayó.
Explicó que los proyectos ecoturísticos surgen como respuesta a la crisis de los ingenios de los cuales dependían numerosas familias dedicadas al cultivo de caña. Ante la falta de rentabilidad agrícola, los ejidatarios optaron por organizarse y detonar un esquema ecoturístico en sus tierras de uso común, con el respaldo del Ayuntamiento.
Torres Cabrera reconoció que, en otros municipios, la falta de alternativas ha provocado que ejidos cercanos a zonas urbanas sean absorbidos por la expansión habitacional, derivando en asentamientos irregulares y pérdida de tierras productivas. “Cuando no existen opciones, las manchas urbanas terminan por invadir las tierras ejidales. Aquí sucede lo contrario: se busca conservarlas y aprovecharlas de manera sustentable”, puntualizó.
En el proyecto ecoturístico de Vicente Guerrero en el municipio de Río Blanco expuso que la primera etapa contempla la apertura del sendero en la zona del Cerro del Borrego donde se han identificado siete sótanos naturales que serán preservados como atractivo turístico y en fases posteriores se prevé infraestructura complementaria, siempre bajo un esquema que priorice la conservación ambiental.
La representante de la Procuraduría Agraria fue enfática al señalar que los ejidatarios no perderán la tenencia de la tierra. “No pierden la propiedad. Siguen siendo los dueños legítimos. Lo que se les apoyará es en la conformación de una sociedad rural que permita una mejor organización y una distribución equitativa de utilidades, evitando conflictos”, explicó.
Añadió que el objetivo es generar beneficios económicos no sólo para ejidatarios, sino también para familiares, avecindados y pobladores, mediante empleos directos e indirectos ya que el área intervenida no tiene vocación habitacional, por lo que el ecoturismo representa una mejor opción que la fragmentación de tierras o su incorporación irregular a la mancha urbana.
Finalmente, sostuvo que este modelo demuestra que los ejidos pueden adaptarse a las nuevas dinámicas económicas sin renunciar a la propiedad social ni al equilibrio ambiental, consolidando proyectos amigables con el entorno y viables financieramente a mediano y largo plazo.





















