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Río Chicola–San Miguel: tres meses de denuncias, pruebas técnicas y cero resultados oficiales


*Más de 10 mil habitantes afectados
*A Pesar de presunto ducto identificado y folios activos ante autoridades ambientales sin entidades estatal


Fortín, Ver.– Lo que comenzó en diciembre de 2025 como un cambio extraño en la coloración del agua, hoy se ha convertido en un expediente documentado con mapas, coordenadas geográficas, folios oficiales y sustento legal. Sin embargo, a más de tres meses de denuncias formales, el río Chicola; también identificado como río Tendido y conocido en la zona como “San Miguel”, continúa recibiendo descargas contaminantes sin que exista un dictamen público que determine responsabilidades.

El afluente nace en el valle de Santa Ana, en el municipio de Atzacan, atraviesa Ixtaczoquitlán por comunidades como Buenavista y Cuautlapan, y desemboca en el río Metlac a la altura del puente de San Miguel, dentro del Área Natural Protegida “Metlac–Río Blanco”, decretada el 18 de junio de 2013 por el Gobierno del Estado.

El 22 de diciembre de 2025 fue presentada la primera denuncia digital ante la Comisión Nacional del Agua (Conagua), con folio CNA-DEN-2174-2025; posteriormente, el 5 de enero de 2026 se interpuso una segunda denuncia ante la misma dependencia, con folio CNA-DEN-2271-2026. De manera paralela, el Ayuntamiento de Ixtaczoquitlán promovió denuncias con los siguientes registros: Conagua: Folio CNA-DEN-19-2026 y Profepa: Folio 3006074

Por su parte, el presidente municipal de Fortín presentó denuncia ante Conagua con folio CNA-DEN-170-2026. Además, el 5 de enero de 2026 se realizó denuncia digital vía WhatsApp ante la Procuraduría Estatal de Protección al Medio Ambiente.

El 1 de febrero de 2026, la representación legal del Ejido Cuapichapa presentó una Denuncia Popular por Contaminación en Área Natural Protegida por desechos químicos, dirigida al procurador estatal ambiental.

El documento fundamenta la queja en los artículos 4°, 25 y 27 de la Constitución; en la Ley Estatal de Protección Ambiental; en la Ley de Aguas del Estado; en la Ley Federal de Responsabilidad Ambiental y en la Ley General del Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente.

Durante un recorrido realizado el 15 de enero de 2026 con presencia de la Secretaría de Medio Ambiente de Veracruz (Sedema), Protección Civil de Ixtaczoquitlán y un representante de COFEPRIS Jurisdicción Sanitaria 7, fue identificado un ducto de descarga ubicado en la colonia Agrícola Lezama, en las coordenadas 18.8816800, -97.0430040.

De acuerdo con el acta comunitaria, el cauce previo al punto de descarga presentaba tonalidad verdosa transparente; tras el vertimiento, el agua se tornaba café oscuro, con espuma blanquecina y olor penetrante que provocó náuseas y dolor de cabeza entre los presentes.

Los habitantes aseguran haber presenciado descargas nocturnas recurrentes: el agua amanece oscura y conforme avanza el día pierde intensidad en la coloración, pero no recupera su estado natural.

La contaminación no solo afecta el cauce superficial. Coincidentemente, al detectarse los vertimientos en diciembre, comenzaron a contaminarse manantiales en Cuautlapan, Campo Chico, Campo Grande y Ex Hacienda, dejando sin suministro de agua potable a más de 10 mil habitantes, según la denuncia.

Existe también afectación directa al hábitat de la nutria neotropical (Lontra longicaudis annectens), especie protegida bajo la NOM-059-SEMARNAT-2010, cuya presencia fue documentada en fotografías tomadas el 19 de diciembre de 2025.

Además, productores agrícolas utilizan el agua del río para el riego de chayote, lo que genera preocupación por posibles impactos en cultivos y salud pública.

Aunque la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) y la Sedema tomaron conocimiento de los hechos, hasta el momento no existe informe público de laboratorio, clausura preventiva o identificación oficial de responsables.

La denuncia popular solicita expresamente Inspecciones técnicas con base en la NOM-001-2021, así como la identificación de la empresa responsable y la suspensión inmediata de descargas; Medidas de seguridad y posibles sanciones administrativas o penales y la vista a la Fiscalía en caso de configurarse delito ambiental.

Los habitantes presumen que una empresa instalada en la zona de Ixtaczoquitlán podría estar realizando descargas sin tratamiento previo, lo que violaría el artículo 94 de la Ley de Aguas del Estado de Veracruz, que prohíbe verter residuos industriales en ríos y manantiales. Sin embargo, recalcan que corresponde a las autoridades determinar responsabilidades mediante análisis técnicos y no a la comunidad.

La reserva ecológica “Metlac–Río Blanco” tiene relevancia estratégica para la captación de agua y la biodiversidad en la región Córdoba-Orizaba. La denuncia sostiene que la contaminación industrial está generando un desequilibrio ecológico continuo.

Mientras las dependencias ambientales mantienen los expedientes abiertos pero sin resultados públicos, el río Chicola–San Miguel continúa recibiendo descargas cuya composición química no ha sido transparentada a pesar de que el expediente ya existe y los folios están activos y las coordenadas están identificadas.

Lo que aún no aparece es la determinación oficial sobre quién está contaminando y por qué, pese a que el derecho a un medio ambiente sano está consagrado en el artículo 4° constitucional, mientras tanto en el cauce del río, la contaminación sigue fluyendo.

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