Ríos de Veracruz, drenajes a cielo abierto de municipios

+ Sin plantas de tratamiento de aguas residuales ni multas a empresas y particulares, imposible parar el grave daño ambiental a cuerpos de agua y al mar

El retiro de un nuevo tapón de basura en el arroyo Acotope de Minatitlán exhibe un problema que se repite en toda la entidad: ríos como el Blanco y el Jamapa reciben día y noche descargas industriales y domiciliarias sin tratamiento, lo que los ha convertido en receptores de aguas negras y residuos tóxicos.

Por enésima ocasión, autoridades de Minatitlán tuvieron que retirar con maquinaria pesada una enorme acumulación de basura que obstruía el arroyo Acotope, en la colonia Paquital. El caso es apenas una muestra de un problema que golpea a los principales ríos de Veracruz, entre ellos el Blanco y el Jamapa, que reciben descargas industriales y domiciliarias de forma constante, sin control ni sanción efectiva.

En el puente de la avenida Heroico Colegio Militar, entre la calle Río Blanco y el callejón Niños Héroes, fue necesario el uso de maquinaria pesada para retirar cientos de envases de plástico, botellas PET, recipientes de unicel, ramas y basura doméstica que cubrían una amplia zona del cauce del arroyo Acotope.

Personal de Protección Civil y del Departamento de Parques y Jardines participó en las labores de limpieza y desazolve, con el objetivo de liberar el paso del agua y reducir riesgos ante las lluvias. Sin embargo, la acumulación de residuos es un problema recurrente para este afluente, uno de los principales sistemas de desagüe de la ciudad, y el episodio se repite constantemente sin que exista una solución de fondo.

El río Blanco, contaminado desde hace más de dos décadas

El caso de Minatitlán no es aislado. De acuerdo con un estudio de la Universidad Veracruzana, el río Blanco —que nace en las faldas del Pico de Orizaba y contribuye a la formación del Papaloapan— recibe la afectación de 44 fuentes contaminantes distintas, entre ellas industria petroquímica, textilera, alimentaria, papelera y de curtido de piel, además de los desechos de ingenios azucareros y aguas negras municipales.

Habitantes de comunidades ribereñas como Tres Encinos han denunciado que el río se ha convertido en un basurero al que ingenios como San Nicolás y La Providencia arrojan vinazas y otras sustancias tóxicas, contaminación que termina arrastrada hasta el mar. Pese a que algunos pobladores todavía pescan en el afluente cuando el agua se asienta, reconocen que el consumo representa un riesgo para su salud.

Reportes recientes confirman que las descargas industriales y de drenaje continúan afectando al río Blanco y a otros afluentes de la entidad, un patrón que se repite prácticamente sin variación desde hace años.

El Jamapa, entre la sobreexplotación y las descargas

El panorama no es distinto para el río Jamapa, que junto con el Cotaxtla conforma una cuenca que abastece de agua a buena parte de la zona centro de Veracruz.
Según el mismo estudio universitario, el Jamapa es el afluente más afectado del estado, con 96 fuentes de contaminación identificadas, un número que supera por mucho al de otros ríos como La Antigua o el Coatzacoalcos.

Investigadores del Centro de Investigaciones Tropicales de la Universidad Veracruzana han advertido que la cuenca del Jamapa concentra manantiales, lagunas, arroyos y canales que recogen tanto lluvia como descargas, las cuales terminan en sus dos cauces principales antes de desembocar cerca de Boca del Río, lo que multiplica el impacto de cualquier vertido contaminante en la zona alta de la cuenca.

Un problema de escala estatal

El deterioro de estos ríos no es un caso excepcional. De acuerdo con datos, Veracruz tiene 79 cuerpos de agua en semáforo rojo y 141 en amarillo por contaminación, con Córdoba entre los municipios con mayores niveles de contaminación detectados y altos índices de coliformes fecales registrados en el propio río Blanco.

A nivel federal, el gobierno ha reconocido la magnitud del problema en cuencas similares del país.
En julio de este año, la Secretaría de Medio Ambiente informó que identificó más de 3 mil descargas domésticas e industriales contaminantes y 479 tiraderos clandestinos solo en las cuencas de los ríos Atoyac, Tula y Lerma-Santiago, consideradas entre las más contaminadas del país. La propia presidenta Claudia Sheinbaum atribuyó este deterioro a los drenajes sin tratamiento, los vertidos industriales, la basura arrojada a los cauces y el azolve derivado de la deforestación.

Especialistas coinciden en que sin plantas de tratamiento suficientes, sanciones efectivas a las industrias contaminantes y una gestión adecuada de los residuos municipales, casos como el del arroyo Acotope en Minatitlán seguirán repitiéndose, mientras ríos como el Blanco y el Jamapa continúan funcionando, de facto, como drenajes a cielo abierto para buena parte de la región central y sur de Veracruz.

Ríos de Veracruz, colapsados por basura y descargas tóxicas

El retiro de un nuevo tapón de basura en el arroyo Acotope de Minatitlán exhibe un problema que se repite en toda la entidad: ríos como el Blanco y el Jamapa reciben día y noche descargas industriales y domiciliarias sin tratamiento, lo que los ha convertido en receptores de aguas negras y residuos tóxicos.

Por enésima ocasión, autoridades de Minatitlán tuvieron que retirar con maquinaria pesada una enorme acumulación de basura que obstruía el arroyo Acotope, en la colonia Paquital. El caso es apenas una muestra de un problema que golpea a los principales ríos de Veracruz, entre ellos el Blanco y el Jamapa, que reciben descargas industriales y domiciliarias de forma constante, sin control ni sanción efectiva.

En el puente de la avenida Heroico Colegio Militar, entre la calle Río Blanco y el callejón Niños Héroes, fue necesario el uso de maquinaria pesada para retirar cientos de envases de plástico, botellas PET, recipientes de unicel, ramas y basura doméstica que cubrían una amplia zona del cauce del arroyo Acotope.

Personal de Protección Civil y del Departamento de Parques y Jardines participó en las labores de limpieza y desazolve, con el objetivo de liberar el paso del agua y reducir riesgos ante las lluvias. Sin embargo, la acumulación de residuos es un problema recurrente para este afluente, uno de los principales sistemas de desagüe de la ciudad, y el episodio se repite constantemente sin que exista una solución de fondo.

El río Blanco, contaminado desde hace más de dos décadas

El caso de Minatitlán no es aislado. De acuerdo con un estudio de la Universidad Veracruzana, el río Blanco —que nace en las faldas del Pico de Orizaba y contribuye a la formación del Papaloapan— recibe la afectación de 44 fuentes contaminantes distintas, entre ellas industria petroquímica, textilera, alimentaria, papelera y de curtido de piel, además de los desechos de ingenios azucareros y aguas negras municipales.

Habitantes de comunidades ribereñas como Tres Encinos han denunciado que el río se ha convertido en un basurero al que ingenios como San Nicolás y La Providencia arrojan vinazas y otras sustancias tóxicas, contaminación que termina arrastrada hasta el mar. Pese a que algunos pobladores todavía pescan en el afluente cuando el agua se asienta, reconocen que el consumo representa un riesgo para su salud.

Reportes recientes confirman que las descargas industriales y de drenaje continúan afectando al río Blanco y a otros afluentes de la entidad, un patrón que se repite prácticamente sin variación desde hace años.

El Jamapa, entre la sobreexplotación y las descargas

El panorama no es distinto para el río Jamapa, que junto con el Cotaxtla conforma una cuenca que abastece de agua a buena parte de la zona centro de Veracruz.

Según el mismo estudio universitario, el Jamapa es el afluente más afectado del estado, con 96 fuentes de contaminación identificadas, un número que supera por mucho al de otros ríos como La Antigua o el Coatzacoalcos.

Investigadores del Centro de Investigaciones Tropicales de la Universidad Veracruzana han advertido que la cuenca del Jamapa concentra manantiales, lagunas, arroyos y canales que recogen tanto lluvia como descargas, las cuales terminan en sus dos cauces principales antes de desembocar cerca de Boca del Río, lo que multiplica el impacto de cualquier vertido contaminante en la zona alta de la cuenca.

Un problema de escala estatal

El deterioro de estos ríos no es un caso excepcional. De acuerdo con datos, Veracruz tiene 79 cuerpos de agua en semáforo rojo y 141 en amarillo por contaminación, con Córdoba entre los municipios con mayores niveles de contaminación detectados y altos índices de coliformes fecales registrados en el propio río Blanco.

A nivel federal, el gobierno ha reconocido la magnitud del problema en cuencas similares del país.

En julio de este año, la Secretaría de Medio Ambiente informó que identificó más de 3 mil descargas domésticas e industriales contaminantes y 479 tiraderos clandestinos solo en las cuencas de los ríos Atoyac, Tula y Lerma-Santiago, consideradas entre las más contaminadas del país. La propia presidenta Claudia Sheinbaum atribuyó este deterioro a los drenajes sin tratamiento, los vertidos industriales, la basura arrojada a los cauces y el azolve derivado de la deforestación.

Especialistas coinciden en que sin plantas de tratamiento suficientes, sanciones efectivas a las industrias contaminantes y una gestión adecuada de los residuos municipales, casos como el del arroyo Acotope en Minatitlán seguirán repitiéndose, mientras ríos como el Blanco y el Jamapa continúan funcionando, de facto, como drenajes a cielo abierto para buena parte de la región central y sur de Veracruz.

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