Los sábados y domingos suelen ser días de llegadas de turistas a Orizaba. Hoy me encontré en el hotel Orbe, hospedados a un gran grupo que vienen de Hidalgo. Eran unos 44 que estaban atendidos por un guía, quien, les decía aquella vieja máxima de que, si suben al Cerro del Borrego ya jamás dejan la ciudad. Para allá iban, rumbo al teleférico. Bienvenidos. Orizaba es una fiesta.

















