Camerino Z. Mendoza, Ver.- A casi un año de la desaparición de César Alejandro Orea, su madre, Lourdes Orea, denunció no solo la falta de avances en la investigación, sino un abandono institucional marcado por la improvisación, la falta de personal capacitado y la simulación en las labores de búsqueda.
Señaló que la Policía Ministerial mantiene el caso prácticamente detenido, sin informes recientes ni resultados concretos. “Si no hay investigación, no vamos a tener resultados”, reclamó, al evidenciar que mientras las autoridades no integren líneas sólidas de investigación, cualquier esfuerzo en campo resulta inútil.
Lourdes Orea acusó que gran parte del personal asignado a atender estos casos carece de preparación para labores de búsqueda e investigación, lo que deriva en operativos deficientes, sin herramientas, sin estrategia y con recursos limitados. “No están capacitados”, sostuvo.
Expuso que incluso en la Comisión de Búsqueda existen carencias graves: pocos elementos para atender un alto número de desapariciones, abogados sin criterio propio y operativos incompletos, donde, por ejemplo, unidades caninas no permanecen durante toda la jornada o simplemente no se cuenta con tecnología básica como drones.
A esto se suman los constantes cambios en la Fiscalía, que obligan a reiniciar procesos y retrasan aún más los casos. Actualmente, dijo, una nueva fiscal asumió el expediente y pidió tiempo para ponerse al día, lo que representa más espera para una familia que lleva meses sin respuestas.
Mientras las instituciones se reorganizan, las familias continúan haciendo el trabajo por su cuenta: buscan, investigan y difunden, enfrentando no solo la incertidumbre, sino también la indiferencia oficial. “Los desaparecidos no pueden esperar a que haya presupuesto o cambios administrativos”, reprochó.
Finalmente, la madre del joven cuestionó la falta de empatía de las autoridades estatales y advirtió que la crisis de desapariciones en Veracruz se agrava no solo por la inseguridad, sino por un sistema rebasado y sin preparación, donde los cargos parecen asignarse sin el perfil necesario, dejando a las víctimas en el abandono.






















