Nefastas resultaron las alianzas que solo han permitido a líderes cupulares negociar a su conveniencia.
Aquí los grandes perdedores son los militantes del Partido Acción Nacional y del Revolucionario Institucional porque fueron sometidos por un líder estatal blanquiazul que de antemano los ha llevado a la derrota anticipada. Mucho antes de que empiecen las campañas.
En las alianzas no importó la militancia, ni el trabajo partidista. Solo los acuerdos e imposiciones de los dirigentes estatales que han hecho verdaderos monstruos con pedazos de cadáveres vivientes para conformar los engendros en que se convirtieron las planillas.
Tan solo en Córdoba la militancia del PAN y PRI se quedaron estupefactos con la planilla del empresario Guillermo Rivas y pieza en el ajedrez político de Juan Manuel Diez.
Aunque se declaró priista no tuvo la militancia necesaria para sentir el respaldo de la base tricolor de la ciudad de Los 30 Caballeros.
Por ello buscó la alianza con el PAN quien le impuso una estructura que, a ojos de todos, le impedirá maniobrar por su cuenta y en libertad.
Por el otro lado Morena muestra incertidumbre para posicionar un candidato que realmente presente batalla.
A tal grado llega la crisis en Morena que se han anotado empresarios verdaderamente nefastos que solo le garantizan la derrota total al partido en el poder.
No obstante, es de reconocer el valor de priistas y panistas que observando la ruina de sus respectivos partidos o lo que queda de ellos han decidido anotarse e ir solos enarbolando la bandera del partido en el que siempre han militado.
Nunca la hicieron de chapulines, trabajaron fuerte por su partido y a final de cuentas las alianzas los aventaron al precipicio.
No les importa. Van solos y quizá tengan más valor ante la ciudadanía que solo observa y en las urnas aplicará el castigo ejemplar para quienes siguen traicionando a sus respectivos partidos, a sus estatutos y principios, a su militancia y a los electores.
Ahí se verá la realidad.

















