Orizaba, Ver.– Figuras educativas del Consejo Nacional de Fomento Educativo (Conafe) alzaron la voz en Orizaba para exigir condiciones laborales justas, al denunciar un esquema de apoyos que consideran inequitativo, la ausencia de seguridad social y la falta de reconocimiento a una labor que, aseguran, implica responsabilidades equiparables a un empleo formal.
La movilización, de carácter pacífico, reunió a educadores frente a grupo y Enlaces Comunitarios Académicos (ECA), quienes advirtieron que la protesta se mantendrá de manera indefinida hasta que las autoridades atiendan sus demandas.
Itzel de Jesús Colvalle, portavoz del movimiento, señaló que las figuras educativas de Conafe enfrentan una contradicción estructural: se les exige cumplimiento, horarios y resultados propios de un trabajo formal, pero sin acceso a seguridad social ni a un ingreso equiparable. “No se nos reconoce como trabajadores, pero se nos exige como si lo fuéramos”, expresó.
De acuerdo con la representante, entre 70 y 80 personas participan actualmente en la región de Orizaba, cifra que podría incrementarse en los próximos días. Subrayó además que la manifestación no es un hecho aislado, sino parte de una movilización nacional que se replica de forma simultánea en distintas entidades del país.
A este panorama se suma la inconformidad expresada por educadores comunitarios del Conafe en la región de Tequila, quienes también se manifestaron para denunciar que el apoyo económico mensual resulta insuficiente para cubrir necesidades básicas, así como los gastos de traslado hacia comunidades de difícil acceso.
Los docentes explicaron que el alza generalizada de precios y el elevado costo del transporte en la Sierra de Zongolica han convertido el estímulo económico en un apoyo meramente simbólico. “Llegamos a las comunidades más apartadas, pero el recurso no alcanza ni para los pasajes”, señalaron.
Entre las principales demandas destacan un incremento inmediato al apoyo económico mensual, subsidios para el traslado a comunidades alejadas y mejores condiciones materiales para el desarrollo de las actividades educativas.
Finalmente advirtieron que, de no obtener una respuesta clara, las movilizaciones continuarán, al considerar que la dignificación de su labor es una deuda pendiente con quienes sostienen la educación comunitaria en las zonas más marginadas del país.





















