A Luis Arturo Ugalde Álvarez, le conocí hace algunos años en la secretaría del Trabajo. De allí me imagino lo reclutó el gobernador Fidel Herrera Beltrán para hacerlo secretario particular, nomás por seis años. Ugalde es una gente eficiente, le sirvió con lealtad y honradez al jefe y a Veracruz y honró en su cargo a su esposa, ya fallecida, y a sus hijos y a su familia. Cuando uno algo necesitaba con el gobernador, solía repetirte en el teléfono: ‘Háblale a Ugalde’. Y allí estaba ese hombre, mañana tarde y noche porque tenía de jefe a un gobernador que no esperaba que el gallo cantara para empezar el trabajo cotidiano. Fidel nació para eso y Ugalde, por igual, se compaginaron dos lealtades con el pueblo de Veracruz.
Toco este tema, porque ahora que su hija, Rosa Herrera Borunda, vino a Xalapa a crear la Fundación Tío Fide, a Luis Ugalde lo habilité como reportero estelar, pues, además, tiene buena prosa y sabe escribir bien. He tenido mala suerte con mi amigo gobernador, cuando le hicieron el homenaje en Xalapa ante el Congreso, Fidel, su hijo, me llamó para que asistiera, pero estaba recién operado en un hospital de Monterrey y solo pude verla por You Tube, la ceremonia donde sus tres hijos: Rosa, Fidel y Javier, honraron la memoria del padre. Y ahora ésta por estar en los 9 días de mi querida y extrañada esposa, Matilde Diez Francos, que me impidió ir a Xalapa.
He sabido que a Rosa mucha gente le ha estado llamando para que, cuando necesiten algo de algún sitio, ellos donde viven puedan servir a esa Fundación.
Honra recordar a los amigos idos.
De Luis Ugalde: “La Fundación “Tío Fide” se sustenta en el sentido humanístico que caracterizó al ciudadano Fidel Herrera Beltrán, que llegó a ser -el mayor político que ha dado la Cuenca-; de su mejor administración y dedicación de sus directivos para ayudar a personas necesitadas, desfavorecidas y en crisis, dependerá el reconocimiento público que se necesita, entre otros atributos, para moldear alguna nueva figura política de algún descendiente del inolvidable gobernador de Veracruz”.
RAUL DEL POZO MUERTE (1936-2026)
Cuando un periodista cae de muerte natural, es muy doloroso y se remonta uno a su historia. En Madrid muere uno de los más grandes escritores de habla hispana, columnista del diario El Mundo, autor de la columna en la contraportada de ese diario, ‘El ruido de la calle’, ‘el último gran escritor de periódicos’, le llamó su mismo diario. A los 89 años deja un legado de libros y deja muchos lectores en la orfandad, me incluyo, era uno de mis diez favoritos, buscaré el libro autobiográfico “No le des más whisky a la perrita”, que algún día compré en Madrid, allí relata su relación con el rey Juan Carlos y parte de su vida periodística, era un todoterreno en la escritura, y era, para los amigos cordobeses, golfista que siempre acompañaba a Marbella a su amigo personal, el empresario cafetalero, Domingo Muguira.
De su esposa fallecida, escribió: “he estado al pie de la cama donde agonizaba Natalia, con la que llevaba 48 años casado”. “A ella le debo gran parte de lo que soy y lo poco que tengo”. Durante sus últimos años, Ferraccioli atravesó una concatenación de enfermedades, sometiéndose a cuatro años de diálisis y afrontando cáncer de estómago, de mama y fallo renal.
Descanse en paz.











