Alito Moreno se lo hubiera madreado, dijo un priísta en ese salón del Congreso.
La reyerta de los clinchs superaba la audiencia. Era el veracruzano Zenyazen Roberto Escobar García, algún tiempo bailarín, famoso porque hace poco se le quemó un yate y las redes sociales lo tundieron, con sus shorts de no sé cuántos miles de pesos.
Para desgracia de Veracruz fue secretario de Educación.
De las pistas de baile a la política, gracias a la complacencia de su amigo el gobernador Cuitláhuac García, que lo llevó de la mano a todos esos cargos.
“Iba pedo”, dijo otro congresista que merodeaba entre los empujones.
Fue la nota de todos los noticieros. Zenyazen se puso al brinco. Se cuadró como en los mejores tiempos de Julio Cesar Chávez o El Canelo.
Amagaba al rival de a lo lejos, luego llegaron unos morenistas y a esos empujó, cuando el pleito era con otro.
Los priístas extrañaban a Alito Moreno, quien se tundió a Gerardo Fernández Noroña y a un camarógrafo, que actúa como su acompañante y seguridad, con un empujón lo mandó al piso. Alito tiraba golpes.
Zenyazen solo hacia la finta.
A sus 41 años, con su gordura a la vista, fintaba al rival pero a cuatro metros de distancia. De a lejitos. Nunca lo tuvo entre las cuerdas. Nunca tiró un upper cut ni un gancho al hígado.
Pura faramalla, decía otro jarocho.
Diputado por el Distrito XVI de Córdoba, un consentido del gobierno de Morena, no dejaba de empujar a sus amigos.
De stripper a secretario de Educación Pública, se lee en cuanto se abre el internet.
Famosos por la quema del Yate que lo expuso en las redes sociales.
Pura vida, diría Clavillazo.
La moderadora pedía calma, que denigraban al oficio, que no a la profesión, porque muchos llegan de pluris y con el salvoconducto de ser palomeados por los gobernadores de Morena.
No pasó a mayores, se le habrá bajado como a Gabino Barrera, que no entendía razones, porque siempre andaba en la borrachera.
ESE ADN 40
La presidenta Sheinbaum volvió a arremeter contra Salinas Pliego, ahora le recordó el lio que hubo hace años cuando el grupo de TV Azteca se quedó con la televisora más crítica de su gobierno. Un poco de historia:
ADN 40 (anteriormente Canal 40 y Proyecto 40) nunca se le compró directamente al gobierno mexicano. El canal fue fundado en 1993 por el empresario Javier Moreno Valle. Su actual propietario, TV Azteca (Grupo Salinas), se hizo con la empresa a través de una larga batalla legal por incumplimiento de contratos y deudas. La historia de cómo TV Azteca se quedó con el canal se resume en lo siguiente: Alianza financiera (1998): Ante la quiebra de CNI Canal 40, Javier Moreno Valle firmó una alianza con TV Azteca, recibiendo millones de dólares para sanear sus finanzas a cambio de contenidos y publicidad. Incumplimiento: Moreno Valle desconoció el acuerdo de manera unilateral y dejó de transmitir los contenidos, lo que derivó en una serie de demandas legales. Resolución judicial: Tras años de litigios, huelgas de trabajadores por falta de pagos y una violenta disputa por la antena transmisora en el Cerro del Chiquihuite, los tribunales fallaron a favor de TV Azteca. La empresa de Ricardo Salinas Pliego recuperó la empresa por mandato judicial, convirtiéndola en Proyecto 40 y, posteriormente, en ADN 40.
Todos recordamos que en aquella época la estrella de ADN 40 era Ciro Gómez Leyva.|











