Con Miguel Ángel Yunes Linares, cuando era poderoso secretario de Gobierno, mi hijo Juan Carlos Haaz Diez comenzó sus pininos en la política. Pepe Yunes Zorrilla, con quien se hizo gran amigo al paso de los años, me comentaba que el mismo día él y Juan Carlos entraron a trabajar con Yunes Linares. Eran unas friegas de Dios padre, los citaba a las 8 de la mañana y los dejaba partir a descansar a las 12 de la noche, ahí comían y ahí medio dormitaban la siesta, si es que la había. Pepe Yunes me llamó dolido por la muerte de su amigo, Juan Carlos. Eran dos jóvenes que había reclutado quien luego sería gobernador. Un día con mi esposa Matilde encontramos a Miguel Ángel en el aeropuerto de Veracruz. Maty le dijo: “Ay, licenciado, como extraño los años que trabajó con usted, fueron días de mucho trabajo y emotivos”. Yunes sonrió. Juan Herrera Marín, que era secretario de Seguridad, en aquel tiempo se lo pidió a Miguel Ángel para ser su secretario particular, Yunes le dijo nones, está conmigo. Juan Carlos partió luego a formar parte de las listas plurinominales del PRI a una diputación local, no llegó. El gobernador Alemán lo invitó a ser delegado de Profeco en Xalapa y vivió sus días de trabajo político, a gusto, con intensidad. Poco después, a la llegada de Fidel Herrera Beltrán al gobierno lo llamó a la secretaria de Turismo, con quien fuera su jefe, Tavo Souza Escamilla. Allí Juan Carlos bajó recursos del turismo para varios municipios. El periodista Arturo Reyes Isidoro me lo comentó ayer, que se lo había encargado cuando Arturo andaba en el área de Comunicación Social, donde hizo gran carrera de años. Javier Duarte de Ochoa, al estudiar en la Complutense de Madrid, lo convenció que fuera allá un año a hacer una carrera, se fue y también en Madrid vivió años alegres, entre la escuela y el Bernabéu, adonde iba a ver a ese Real Madrid inmortal. Más joven estudió un año de inglés en Allen Academy, en Bryan Texas, hasta graduarse en la Ibero de Puebla. En Xalapa dejó buenos amigos. Desilusionado un día regresó a casa y ya no quiso saber más de la política, una de sus pasiones, leía mucho y era preparado. Cuando Miguel Ángel Yunes llegó a la gubernatura corta de dos años, lo invitó a que se incluyera a su trabajo de equipo. Yunes lo apreciaba, cosa que siempre le agradecí, al igual que Fidel Herrera Beltrán, otro amigo entrañable, los hijos de los amigos siempre serán queridos. Aquí vivió feliz sus últimos y cortos años de vida. Y ayer que Miguel Ángel me escribió, porque siempre que llegaba a Orizaba preguntaba por él, me dijo le había dolido mucho su muerte. Que lo apreciaba muchísimo. Y así era, igual él a ti, le dije.
Ya descansa en paz con una vida efímera y corta, pero la vivió a su manera, con su forma de ser, alegre, sin hacer daño a nadie. Un hijo de bien.
Así te recuerdo yo, Tu Padre.











