*“la intención no es generar alarma, sino conciencia, ya que la prevención es clave para evitar que los casos aumenten”: Especialistas
Orizaba, Ver. – Aunque en los últimos meses el gusano barrenador fue considerado un problema exclusivo del ganado y las mascotas, en la región centro de Veracruz la situación ha escalado y ahora también estaría afectando a personas, de acuerdo con información reconocida por personal del sector salud, aunque sin confirmación oficial documentada.
Datos expuestos por la Jurisdicción Sanitaria Número 7 refieren que existen al menos siete casos presuntos en humanos en la región, tres de ellos distribuidos en municipios de la sierra de Zongolica, así como uno en Ixtaczoquitlán, uno más en Maltrata y Nogales. Sin embargo, hasta el momento no se han emitido documentos oficiales, por lo que los casos no pueden considerarse confirmados, pese a que son del conocimiento de las propias autoridades.
Incluso, se reconoció de manera interna un fallecimiento en Córdoba, correspondiente a una persona originaria de Cosamaloapan, donde la causa no habría sido directamente el gusano, sino una infección severa derivada de la infestación de larvas de Caliphoridae. “Ha habido una muerte por gusano barrenador aquí en Córdoba, la persona venia de Cosamaloapan, el gusano como tal no mata, el que mata es la infección, la septicemia”, reconoció el funcionario de salud de manera extraoficial.
Especialistas explican que el gusano barrenador es una larva que invade heridas abiertas y se alimenta de tejido vivo, lo que puede desencadenar infecciones graves, septicemia y, en casos extremos, la muerte. Uno de los casos más delicados habría ocurrido cuando la larva ingresó por la cavidad nasal de una persona, lo que evidencia el nivel de riesgo en condiciones de vulnerabilidad.
Las autoridades sanitarias han identificado que los casos se presentan principalmente en personas en condiciones de riesgo, como adultos mayores, personas en situación de calle o con problemas de adicciones, quienes pueden sufrir caídas o lesiones que no reciben atención adecuada.
Aunque la problemática continúa siendo más visible en animales, principalmente perros, gatos y ganado, donde incluso se han registrado casos severos de infestación que obligan al sacrificio, la presencia en humanos marca un punto crítico en la región.
En comunidades rurales, la plaga se ha expandido con rapidez, con reportes constantes en animales y dificultades para realizar revisiones, debido en algunos casos a la negativa de pobladores. Especialistas advierten que la mosca responsable puede desplazarse varios kilómetros, facilitando la propagación entre localidades.
Pese al panorama, se insistió en que la intención no es generar alarma, sino conciencia, ya que la prevención es clave para evitar que los casos aumenten. Autoridades y especialistas reiteraron la importancia de atender de inmediato cualquier herida, mantener medidas de higiene y reportar situaciones sospechosas.
Finalmente, se subrayó que, mientras no exista confirmación oficial mediante estudios de laboratorio, el manejo es de presunto Cochliomyia hominivorax en el humano; sin embargo, el hecho de que ya sean reconocidos por instancias del sector salud refleja la magnitud de un problema que ha dejado de ser exclusivo del ámbito animal para convertirse en un tema de salud pública.






















