Dictadura o dictablanda. Camelot.
Si antiguamente, cuando gobernaba el PRI nomás por 70 años ininterrumpidos, el escritor Mario Vargas Llosa llegó a llamarles una Dictadura Perfecta, aquellos sintieron que les temblaba la tierra, pegaron el grito en el cielo, aunque lo señalado fuera cierto. De repartían el botín, las gubernaturas, las alcaldías, hasta los comisariados ejidales. Era una gran máquina de ganar elecciones, con trampas y todo, ratones locos, etc. Nadie los detenía. Si alguno respingaba, o iba para afuera o iba al exilio y algunas veces al panteón.
Otro escritor renombrado, Héctor Aguilar Camín llamó a este gobierno de la 4T la Dictadura Constitucional, es muy cierto, con los votos y el voto del 86 se apoderaron del país. Tienen la mayoría de los gobernadores y las legislaturas, hacen y deshacen con la Constitución a la hora que la presidenta quiere, o el de Tabasco. Se han quedado con la Suprema Corte de Justicia del acordeón y desde allí no hay quién los detenga. Tienen también totalmente el INE, por lo que pudiera ocurrirse en las elecciones que vienen. Unas cuantas voces de la oposición aparecen de vez en cuando, Anaya del PAN y el Tío Richie (Ricardo Benjamín Salinas Pliego), pero ahora anda más callado, quizá esté de vacaciones, pero claro a favor México tiene una esperanza en Donald Trump, que ese en cualquier momento pone orden, cuando vea que las aguas se están convirtiendo en venezolanas.
LA DE AGUILAR CAMIN
En Milenio Aguilar Camín, analiza la dictadura de entonces y la de ahora. Va con su permiso:
“Escandaliza a pocos que Morena sea tan parte del gobierno como lo fue el PRI de los gobiernos priistas, antes de la transición democrática.
Creo que ni los mismos morenistas se dan cuenta de la escandalosa simbiosis autoritaria que han vuelto a plantar, corregida y aumentada, en la vida pública de México.
La Presidenta informa como al pasar que una secretaria de su gobierno, Citlalli Hernández, se va a Morena; luego, que la dirigente de Morena, Luisa María Alcalde, pasa a la Consejería Jurídica del gobierno, porque la consejera jurídica en funciones, Esthela Damián Peralta, se va como candidata de Morena a la gubernatura de Guerrero.
La propia Presidenta anuncia quién será la nueva dirigente de Morena: la Secretaria de Bienestar de su gobierno, Ariadna Montiel, cosa que no carece de lógica, pues Montiel es quien convirtió a la Secretaría del Bienestar en la columna política, organizativa y financiera del clientelismo electoral de Morena.
Montiel ha sido cuatro años la encargada de manejar los programas sociales del gobierno y de dispersar por el país su presupuesto, 900 mil millones de pesos anuales, para inducir, crear y amarrar votantes de Morena”.
Así más o menos.











