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Arar con los mismos bueyes

Hay un dicho mexicano que se utiliza cuando no tienes opciones para escoger: ¨Con estos bueyes tenemos que arar¨, e implica que no hay otras posibilidades, no hay otros bueyes que puedas usar para arar la tierra.  Pero, cuando la oposición espera algún resultado de sus paladines en el PRI, el PAN o MX (Cómo se termine llamando el nuevo partido), uno se pregunta si de verdad está obligado a tener esperanza en los personajes que dirigen esos partidos políticos, como opción para lograr un cambio en el rumbo político del país.

Entiendo que a veces, se han usado las acusaciones ante la fiscalía de la opinión pública, para desprestigiar a políticos y aspirantes a puestos de elección popular, por ello, en muchas ocasiones, cuando surge algún ataque a figura de la oposición por parte del oficialismo, tendemos a pensar que es un invento para dañar su imagen pública, pero, pocas veces nos hemos preguntado ¿Qué es lo que no se denuncia públicamente y por qué razón?

Sabemos y entendemos que ha sido práctica común en México, controlar a políticos mediante expedientes.  Esto implica, que el estado sí investiga delitos relacionados con la función pública, y también delitos cometidos por figuras públicas y sus familiares, pero esos delitos rara vez son llevados a un proceso judicial.  No se denuncian ante las instancias de procuración de justicia y por ende, no llegan a un juzgado para que la justicia se administre correctamente.

En este país, el servidor público sabe que puede cometer cualquier delito, mientras no afecte y se somete al poder en turno.  Sabe perfectamente que sus delitos están debidamente documentados por los servicios de inteligencia del país, pero se sabe impune, en tanto no moleste a quienes son más poderosos que él, en la estructura del poder en México.

Estos delincuentes no podrían gobernar si los mexicanos no lo permitieran. Pero el mexicano promedio conoce de los actos criminales del poderoso, y se somete. Lo busca, lo aplaude, espera ansioso su saludo.  La ignominia del mexicano promedio es inconcebible.  El mexicano promedio no se valor, no aspira a un mejor país ni a un mejor gobierno. Prefiere seguir alabando al tlatoani que lo jode todos los días.  Es algo cultural que viene de hace más de 600 años.  No ha aprendido a concebirse como un ser humano con dignidad y merecedor de derechos inalienables.

Cuando un observa la abyección del dirigente nacional del PAN, no puede menos que comenzar a sospechar que el fraude del cártel inmobiliario puede ser el expediente cuya correa tiene en el cuello.  Y que pensar de la renuncia de Eduardo Medina Mora, también distinguido panista, a la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Es inevitable pensar que tenía él o algún familiar cercano, algún expediente convertido en correa perruna.  Y si recordamos la actuación de Santiago Creel cuando presidió la cámara alta, recordamos la amistad y probable relación de negocios de su hijo con otros destacados panistas, los Gómez Mont, especializados según la autoridad en evasión fiscal mediante medios ilícitos. 

Cuando se acusó a Alejandro Moreno de enriquecimiento ilícito en Campeche, estoy seguro que nadie dudó que fuera verdad la acusación. Los hechos durante su gobierno hablan por sí solos.  Creo que del PRI no vale la pena hacer la lista, porque no cabría en un libro del tamaño de la biblia, si sumamos a los distinguidos miembros del PAN que se han enriquecido durante su paso por el poder.

Hoy nos quejamos, con justificada razón, de los malos manejos de Morena, y el camino que sigue la Patria.  Debemos defenderla con uñas y dientes, en eso estoy de acuerdo. Y debemos defenderla sin desanimarnos.  Lo que no podemos negar es que los caminos que ofrece la oposición, están llenos de personajes que delinquieron cuando tuvieron un puesto público, y que por ello están sometidos al poder en turno.

Mientras la población no reaccione, es difícil corregir el rumbo del país.  La percepción de los extranjeros de que en México cualquier político y funcionario se compra, es una triste realidad que nos cuesta reconocer.   Si la población en general se compra con una pensión, o una pequeña cantidad de dinero, que permite a los de la cúpula del poder, hacerse de miles de millones de pesos, no podemos esperar algo diferente de los políticos.

Vamos México ofrece una alternativa que nace fuerte.  Tiene una oferta que suena bien: Ningún directivo del partido podrá beneficiarse con una candidatura. Pero ¿Cómo superar la desconfianza y el desencanto? ¿Cómo garantizar el cumplimiento de sus principios rectores?  Morena ofreció no mentir, no robar y no traicionar. Parece que ofreció exactamente lo contrario. Y el PAN, el partido de la gente decente, se volvió indecente apenas probó las mieles del poder. 

De MC no comento, porque es un satélite de morena disfrazado de oposición, cumpliendo su función de esquirol.  Ya vimos las corruptelas de Samuel en Nuevo León y las de Alfaro en Jalisco.

¿Habrá suficientes mexicanos blindados ante la tentación de la corrupción? Se necesita una masa crítica para salvar a México. Ya vimos que ni el ejército ni la marina estuvieron blindados. Hoy sabemos de brutales actos de corrupción en ambas ramas de las fuerzas armadas.  ¿Entonces que nos queda?  ¿Esperar un cambio que convenga al poderoso vecino del norte que solo vela por sus propios intereses? 

Quizá los padres debieran enseñar a sus hijos que la corrupción, el delito, fingir solidaridad con el débil o el que menos tiene cuando se ignoran sus necesidades, esa es la manera de triunfar y sobrevivir en México.   Quizá debiéramos reconocer que en México el que no tranza no avanza, y los valores éticos y morales sólo son útiles para los discursos, pero en la vida práctica, en México, sólo quién actúa sin ética y sin moral tiene éxito.  ¿Por qué no reconocer una realidad cotidiana?  ¿Por qué no ser cínicos y reconocer que sin una masa crítica de mexicanos interesados en un verdadero cambio, no vamos a salir del atolladero? ¿Es tan difícil reconocer que la solución no es votar ciegamente por el PRI o por el PAN o por Vamos México, sino asumir el papel de ciudadanos y dejar de ser siervos?

¨Pobre México, tan lejos de Dios tan lleno de mexicanos¨ debiera ser el grito desesperado, para cambiar la forma de ser del mexicano.  Mientras tanto, tenemos que arar con los mismos bueyes.

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