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¡Azota el calor! Francia se asfixia

Rosario Acosta Nieva

Desde París, Francia

Alerta Roja

Todo empezó el 16 de junio. Los noticieros matutinos anunciaban un fuerte aumento de temperatura a partir del día siguiente, pero por el momento, los franceses disfrutaron de una jornada bella y llena de sol.

Al día siguiente, tan solo en París, la temperatura llegó a 31 grados y no dejó de aumentar hasta llegar a los 40 grados entre el 24 y el 25 de junio. Los servicios meteorológicos avisaban alerta roja en gran parte del territorio francés, el resto estaba en alerta anaranjada, cuando normalmente el territorio debía encontrarse en verde para esta época del año.

Por supuesto, Francia no era el único país afectado, una buena parte de Europa, desde Inglaterra hasta Italia, sufría por las altas temperaturas. A este fenómeno se le llama “domo de calor”, pues es como una tapadera que retiene el aire caliente durante varios días y no permite la entrada del aire fresco.

¿Qué es una canícula?

El término canícula define un episodio de temperaturas elevadas, tanto de día como de noche, durante un periodo de al menos 3 días consecutivos. En Francia, la canícula duró 11 tórridas jornadas con sus 11 noches interminables.

La situación se complicó, pues Francia no está equipada con climatización artificial y una buena parte de las habitaciones en las grandes ciudades guardan el calor, pues están más bien diseñados para soportar los largos y rudos inviernos. Peor aún, los hospitales tampoco cuentan con aire fresco artificial, lo que aumenta el estrés de los servicios de urgencias que recibían más y más pacientes y que llegaron a saturación.

Pérdidas humanas

El ministerio de salud anunció que el número de decesos cotidianos aumentó a partir del 23 de junio. Los fuertes calores afectan a todos, pero son particularmente peligrosos para las personas de la tercera edad o para aquellas que sufren de enfermedades crónicas: insolación y deshidratación son los riesgos mayores.

En búsqueda de la frescura

Una consecuencia inesperada de este periodo de calor fue la muerte de alrededor de 74 personas, la mayor parte jóvenes. Buscando la frescura, mucha gente llegó hasta los numerosos ríos y lagos franceses. El problema es que algunos están prohibidos al público, pues tienen corrientes importantes o cambios bruscos de profundidad que pueden poner en peligro a los nadadores menos experimentados. Eso fue lo que desgraciadamente sucedió con esas 74 personas.

La vida cotidiana

El calor era tan insoportable que el ministerio de educación decretó el cierre de 845 escuelas primarias y secundarias, en zona roja, pues la temperatura en algunos salones de clase llegaba hasta los 35°C. En esas condiciones es imposible aprender y se pone en riesgo la salud de los alumnos.

Por otro lado, estas vacaciones forzadas obligaron a las familias francesas a reorganizarse. ¿Cómo proteger a los niños en un periodo tan complejo?

Los parques abrieron sus puertas más temprano y las cerraron a media noche para permitir a las familias pasar algunas horas menos calurosas. Las albercas municipales también ampliaron sus horarios y, a pesar de ello, las colas para entrar eran enormes. Un reportaje en el noticiario televisivo mostró el festejo de un cumpleaños infantil en un estacionamiento subterráneo, único lugar al abrigo del calor.

¿El fin?

Este episodio canicular terminó oficialmente el domingo 28 de junio. La temperatura en París fue de ‘solamente’ 31 grados, es decir 10 grados menos que en el peor momento de la canícula.

Francia comienza a respirar, sin embargo, el balance de la pérdidas humanas y económicas no ha sido establecido. Algunos días suplementarios serán necesarios para colectar la información que proporcione los datos indispensables para tomar medidas positivas a futuro.

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