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CENTRO ESTUDIOS GUILLERMO NICOLAS

Columna Acertijos de Gilberto Haz

Cuando algo que emerge dentro de ti está más profundo de lo que pensaste, es el verdadero despertar espiritual. Camelot.

Mañana de sábado, hacia buen rato no realizaba un reportaje de crónica reporteril. Dedicado a las columnas de lo cotidiano, a veces se nos olvida salir a la calle, tocar las puertas y penetrar a recintos desconocidos para uno, más cuando son eclesiásticos, donde los padres, curas y sacerdotes, llámenles cómo quieran, el Papa Francisco gustaba llamarles Curas. La diferencia del Cura y del Párroco me la da Google: “

*El cura (masculino) Sacerdote católico: Designa al ministro de la Iglesia católica que tiene asignado el cuidado espiritual (“cura de almas”) y la guía pastoral de una feligresía o parroquia.

*Diferencia con párroco: Aunque se usan como sinónimos, el Diccionario de la lengua española de la RAE indica que el párroco es específicamente el sacerdote que tiene a su cargo titular una parroquia, mientras que no todo sacerdote o cura ostenta necesariamente ese título administrativo.

Aclarado, debo contarles que esa mañana había sido invitado a conocer la facultad de estudios filosóficos, en la orizabeña calle Poniente 9, frente a la Cervecería Moctezuma, orgullo de Orizaba, porque las chelas en un gran tiempo y aun en este, están hechas con el agua y el clima de Orizaba, según rezaba su lema en las botellas cerveceras.

Se  llama Centro de Estudios Superiores “Guillermo Nicolás”, del Seminario Diocesano La Sagrada Familia, Tres nombres sobresalen en la placa de entrada: Mons. Franco Coppola, Nuncio apostólico en México, Mons. Hipólito Reyes Larios (+) y el Obispo de Orizaba, Eduardo Cervantes Merino.

LA CASONA ANTIGUA

Llegar es un poco complicado, porque es una zona de pocos lugares para estacionar cuando se va en auto, más adelante hay un estacionamiento, son los rumbos de las espaldas del Teatro Metropolitano, donde hoy habrá una fiesta de Circo, el circo que tanto nos animó y dio felicidad de chamacos y hoy no hay que dejarlos morir, sean los Atayde o quienes sean.

Entro, es una bella casa de las antiguas con un amplio jardín bien cuidado donde ahora tienen plantas frutales, la mujer que me guía le digo que pronto les regalaré unas ahora que vaya al Vivero en Ixhuatlancillo.

Conocí la zona, tienen lugares de habitaciones para cuando los jóvenes estudiantes se quedan a dormir, una biblioteca bella y enorme con los grandes filósofos, de pasadita vi unos de Sócrates, Aristóteles, Platón, y más de inglés, historia y español,  la cultura en toda su dimensión, bien acomodados en esa biblioteca, hojeé algunos a ver si algo se me pegaba. No se me pegó. Era sábado de convivencia y entré a donde daban una plática en un salón grande, no me pareció misa, pero por si las dudas, me persigné. Tenían canapés, café y un pequeño restaurante para atender a unas 300 personas que por allí conté. Lugar de espiritualidad y filosofía. Quedé de ir otra vez, para platicar un poco más de la función de esa casa de Dios, por lo pronto me fui pleno en el alma y corazón de ver que allí siguen preparando jóvenes a la filosofía, que luego serán Curas, llevando la palabra de Dios. Oré por los míos, que ya no están aquí.

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