LA FORMACIÓN DE HÁBITOS, VALORES Y RESPONSABILIDAD DESDE LA EDUCACIÓN PRIMARIA.
31 DE octubre día del ahorro Escolar.
La educación no se limita a la adquisición de conocimientos académicos, comprende la formación de hábitos, actitudes y valores que permitan al alumno desenvolverse de manera responsable en la sociedad__ Estas fueron algunas de las expresiones que aún recuerdo en una de las clases impartidas de Didáctica y Pedagogía en la Universidad Pedagógica Veracruzana, centro Córdoba. Entre las enseñanzas a los alumnos__ maestros en activo__ les hable de la importancia del ahorro escolar, una práctica educativa que contribuye a desarrollar la previsión, la disciplina, la solidaridad y el uso racional de los recursos.
Desde la perspectiva del humanismo pedagógico educar, significa atender el desarrollo integral de la persona por ello, enseñar a los niños a ahorrar no debe reducirse a una operación matemática ni a la acumulación de monedas en una alcancía. Su propósito consiste en ayudarlos a comprender el valor del esfuerzo, la importancia de establecer prioridades y la necesidad de tomar decisiones conscientes, a continuación, en el acto presente les comparto el tema.
ANTECEDENTES PEDAGÓGICOS.
En México, el tema del ahorro escolar aparece en materiales de consulta destinados a los maestros de educación primaria. Entre las referencias mencionadas se encuentra el libro Vademécum de la escuela primaria, del profesor José de Jesús Velázquez, publicado por la editorial Porrúa. También se ha señalado una edición de 1985, identificada como decimosexta edición, en una referencia bibliográfica asociada con la biblioteca de St. John’s, en la Ciudad de México.
Estas referencias permiten situar el tema dentro de la tradición de los manuales pedagógicos dirigidos a los docentes. Sin embargo, para establecer con precisión la fecha de su primera publicación y la edición en la que apareció el apartado dedicado al ahorro escolar, es necesario consultar los ejemplares correspondientes. Lo relevante es reconocer que la educación económica elemental tiene antecedentes en la escuela primaria mexicana y que conserva su importancia ante los desafíos de la sociedad actual.
¿QUÉ ES EL AHORRO ESCOLAR?
El ahorro es la parte de los recursos disponibles que se reserva para utilizarla posteriormente, en lugar de destinarla al gasto inmediato. En el ámbito educativo, el ahorro escolar es una estrategia didáctica mediante la cual los alumnos aprenden a administrar pequeñas cantidades de dinero, establecer metas y reflexionar sobre sus decisiones de consumo.
Su finalidad no es que todos los niños ahorren la misma cantidad ni que compitan por reunir más dinero. Se trata de que comprendan que los recursos son limitados, que las decisiones tienen consecuencias y que la planificación puede ayudar a alcanzar objetivos.
Desde esta perspectiva, ahorrar significa aprender a elegir, distinguir entre lo necesario y lo deseado, anticipar dificultades y reconocer el valor del trabajo propio y ajeno.
¿POR QUÉ ENSEÑAR A AHORRAR DESDE LA INFANCIA?
La educación primaria constituye una etapa favorable para desarrollar hábitos que acompañen al alumno durante su vida. Mediante experiencias sencillas y apropiadas para su edad, los niños pueden comprender que el dinero se obtiene mediante el trabajo, que debe administrarse con responsabilidad y que no siempre es posible satisfacer todos los deseos de manera inmediata.
LA ENSEÑANZA DEL AHORRO CONTRIBUYE A:
Desarrollar la responsabilidad, al aprender a cuidar y administrar los recursos, distinguir necesidades y deseos, para establecer prioridades razonables, fortalecer la paciencia y la perseverancia, al trabajar por una meta, aplicar conocimientos matemáticos, mediante sumas, restas, cálculos y presupuestos, promover el consumo responsable, evitando gastos innecesarios y desperdicios fomentar la solidaridad, cuando se participa voluntariamente en proyectos colectivos.
El propósito educativo no consiste en formar niños preocupados exclusivamente por el dinero, sino personas capaces de utilizarlo como un medio para satisfacer necesidades, desarrollar proyectos y contribuir al bienestar propio y comunitario.
¿CÓMO ENSEÑAR EL AHORRO EN LA ESCUELA?
El maestro puede convertir este aprendizaje en una experiencia práctica que relacione los contenidos escolares con la vida cotidiana para ello, conviene comenzar con situaciones cercanas al entorno infantil.
EL DIARIO DEL AHORRO.
Cada alumno utiliza una libreta para registrar, de manera voluntaria y con apoyo familiar cuando sea necesario, las cantidades que logra reservar, su meta y los avances obtenidos, la actividad permite practicar operaciones matemáticas y reflexionar sobre la constancia.
LA ALCANCÍA ESCOLAR.
Los educandos pueden elaborar alcancías con botellas de plástico, cajas u otros materiales reutilizables, además de fomentar el ahorro, la actividad vincula el aprendizaje con la creatividad y el cuidado del medio ambiente.
EL BANCO DEL SALÓN.
Mediante dinero ficticio, los alumnos representan operaciones de depósito, retiro, suma de cantidades y elaboración de presupuestos, así comprenden conceptos básicos sin necesidad de manejar dinero real.
EL MERCADO ESCOLAR.
En una tienda simulada, cada estudiante recibe una cantidad de dinero didáctico y debe decidir qué comprar, cuánto gastar y cuánto reservar, posteriormente explica las razones de sus decisiones.
LA META DE AHORRO.
Cada niño elige un objetivo alcanzable, como adquirir un libro, reunir materiales para una actividad o financiar una pequeña parte de un proyecto personal, calcula su costo, establece una cantidad de ahorro posible y registra sus avances.
EL AHORRO DE RECURSOS.
La enseñanza también puede extenderse al agua, la electricidad, el papel y los materiales escolares. Cerrar una llave, apagar una luz innecesaria o aprovechar las hojas por ambos lados permite comprender que ahorrar significa cuidar los recursos, no solamente el dinero.
EJEMPLO DIDÁCTICO: “MI PRIMERA META DE AHORRO”
El maestro@ plantea al grupo una pregunta: ¿Qué podemos hacer para conseguir algo que deseamos sin gastar todo nuestro dinero de inmediato? Cada alumno selecciona una meta, determina su costo y calcula cuánto podría reservar semanalmente, con ayuda de una tabla, registra sus avances y realiza los ajustes necesarios. Al concluir la actividad, presenta al grupo su experiencia y explica qué dificultades encontró, qué decisiones tomó y qué aprendió. La evaluación no debe concentrarse en quién reunió más dinero, debe considerar la comprensión del concepto, la capacidad para planificar, el uso correcto de las operaciones matemáticas y la reflexión sobre las decisiones adoptadas.
LA PARTICIPACIÓN DE LA FAMILIA
La formación de hábitos financieros requiere coherencia entre la escuela y el hogar. Los padres pueden conversar con sus hijos sobre el uso responsable del dinero, la organización de los gastos familiares y la importancia de comparar precios antes de comprar.
Una actividad consiste en entrevistar a los abuelos o padres para conocer cómo ahorraban durante su infancia, de esta manera el alumno reconoce que las prácticas económicas cambian con el tiempo, pero la previsión y la responsabilidad continúan siendo valores importantes. Es indispensable evitar que las actividades se conviertan en una obligación económica para las familias, tener presente que, no todos los hogares cuentan con los mismos ingresos ni todos los niños reciben dinero para sus gastos. Por ello, la participación debe ser voluntaria, gratuita y respetuosa de las distintas condiciones familiares. Ningún estudiante debe ser exhibido, comparado o calificado por su situación económica.
EL AHORRO COMO FORMACIÓN INTEGRAL.
Enseñar a ahorrar es también enseñar a esperar, planificar, compartir y valorar el esfuerzo, desde una perspectiva humanista, estos aprendizajes adquieren sentido cuando contribuyen a la autonomía del alumno y al ejercicio responsable de su libertad.
El ahorro individual puede ayudar a alcanzar una meta personal; el ahorro colectivo, cuando se organiza con transparencia y participación voluntaria, puede contribuir a un proyecto común. En ambos casos, la honestidad y la claridad en el manejo de los recursos son condiciones indispensables. La escuela no necesita convertirse en una institución financiera para enseñar estos principios, su tarea consiste en ofrecer experiencias pedagógicas que permitan comprenderlos, practicarlos y relacionarlos con la vida cotidiana.
REFLEXIÓN FINAL
El ahorro escolar es mucho más que guardar monedas en una alcancía, es una oportunidad para que los niños aprendan a tomar decisiones, establecer prioridades y comprender que los recursos deben utilizarse con inteligencia y responsabilidad. La verdadera enseñanza no consiste en inculcar la idea de que quien más dinero acumula tiene mayor mérito, sino en mostrar que cada persona puede aprender a administrar lo que tiene, de acuerdo con sus posibilidades y necesidades.
Ahorrar también es cuidar el agua, evitar el desperdicio de alimentos, conservar los materiales escolares y respetar el esfuerzo de quienes trabajan para satisfacer nuestras necesidades.
La educación del ahorro comienza con pequeñas acciones, pero puede contribuir a formar ciudadanos más conscientes, solidarios y preparados para afrontar los retos económicos de su vida adulta. Porque ahorrar no es solamente guardar para mañana; es aprender hoy a decidir mejor.
E-Mail: pibe91arturopimentel@gmail.com
Fecha: 08/10/2026
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Fuentes de consulta y orientación pedagógica
Velázquez, José de Jesús. Vademécum de la escuela primaria. Editorial Porrúa. Se recomienda verificar en el ejemplar consultado los datos editoriales y el apartado dedicado al ahorro escolar.
Secretaría de Educación Pública (SEP). Plan de Estudio para la educación preescolar, primaria y secundaria 2022. Referencia para el enfoque de formación integral y vinculación de los aprendizajes con la comunidad.
Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (CONDUSEF). Materiales de educación financiera para niñas, niños y jóvenes.
Banco de México. Recursos educativos y materiales de divulgación sobre el dinero y su funcionamiento.
Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). PISA 2022 Results, Volume IV: How Financially Smart Are Students? Referencia internacional para el estudio de la alfabetización financiera en estudiantes.





