Churchill le decía a Chamberlain que no se negocia con un tigre cuando tu cabeza está entre sus fauces. Camelot.
Algo nos ocurre que, cuando andamos manejando en un auto, nos transformamos en guerreros peleoneros, camorreros. Sin medir las consecuencias. Seguido vemos en la televisión las broncas que se arman cuando dos conductores o conductoras se bajan a discutir y pelear con lo que lleven. A veces con los puños, emulando al Canelo Álvarez. Otras veces con lo que cargues, como una señora que apenas vi en ADN 40 que, cuando su pareja, un gordito panzón se faja con otro automovilista, saca algo así como una varilla de la cajuela y le mete un zape al contrario en la cabeza. Allí terminó la riña.
En CDMX desde cuando han ocurrido accidentes funestos, que han costado la vida a muchos.
Nosotros aquí en Orizaba somos un pueblo más tranquilo, donde el famoso y dichoso Uno por Uno nos alienta a no tener tantos incidentes. Me ocurrió apenas hace un par de días, manejaba para tomar la calle Colón en la esquina de la Alameda, donde está la Querencia, uno de mis comederos favoritos dominicales, marqué con la flecha que iba a doblar y un taxista enfurecido desde la otra dirección se me vino encima, como cuando ahora se le están viniendo a la Taddei, casi nos pegamos trompa con trompa, entró la prudencia en mí y le dije con la señal en una mano: Pásale. El muy macuarro me hizo la seña del dedito de en medio parado, y solo me reí.
Tengo su número de taxi y debí haberlo reportado a la delegación, porque un tipo así, nefasto y macuarro, no debe ser grosero con nadie, más que presta un servicio público. Todavía se fue lento, a ver si había bronca, pero como no lo pelé se fue como llegó, todo encabronado.
Bye, bye tú Canelo Álvarez.
LOS GRANDES DEL DEPORTE
Suelo ver, Yo Mero que soy un fan de los deportes, en el futbol americano a Kansas, que es mi equipo, en el tenis al gran Carlitos Alcaraz, que le dio un recital ayer a otro grande Ben Shelton, el mismo que Ferrero, antiguo entrenador de Alcaraz, lo tomará y seguro lo lleva a la grandeza de estar en el top de los tres grandes del tenis mundial. El otro es CR7, el gran Cristiano Ronaldo y, por último el Real Madrid, ese equipo leyenda que día a día demuestra porque es el club más grande del mundo.
Mientras el INE se enfrenta a su descomposición, después de 36 años de democracia, y la Taddei y su constructor consentido exhiben un amorío de los de Amores Perros, donde un día te quise, cuanto te quise y al otro día te odio y te quiero, diría Julio Jaramillo.
Eso es un culebrón que descubrió Loret de Mola, a quien le filtraron videos, y vino dar en el corazón de la presidenta Shenbaum que, arrinconada, quiso echar la culpa a Lorenzo Córdova, cuando hasta el bolero de la esquina sabe que Taddei es Morena y Morena es un desastre de corrupción.
Esa historia continuará. Con impunidad o con la ley.
Veremos.




