LAS HISTORIAS POR DESCUBRIR

Columna Acertijos de Gilberto Haz

Uno puede ser estudioso de la historia, la de cualquier país, Rusia o Estados Unidos. La historia de Estados Unidos, cuando las 13 colonias se liberaron y crearon el imperio más grande que ha visto la humanidad, superior a aquel imperio romano, es interesante.

Yo Mero leí un gran libro, recomendado, La Historia de Estados Unidos, del grane escritor inglés Paul Johnson. Leyendo ese libro entiendes cómo forjaron su grandeza y cómo es lo que son ahora mismo, la potencia más grande en economía y en armamento y en casi todo. Una obra majestuosa, cuyo tema son los hombres y mujeres prominentes y desconocidos que con su energía, visión, coraje y confianza forjaron una gran nación.

Es un libro de 870 páginas, para leerse en días, pero único.

Hay otra cinta que narra cuando las colonias lograron su independencia de Reino Unido, cinta dedicada a John Adams, el segundo presidente de Estados Unidos, después de que Washington se fuera y no permitiera reelecciones como países sin democracia.

Allí iniciaron su grandeza política.

John Adams es una miniserie de 7 capítulos por HBO que pueden ver en cualquier sitio.

Allí se dan las batallas cuando lograban su independencia y muchos de ellos, los llamados Padres Fundadores de la Patria: Washington, Jefferson, Adams, Benjamín Franklin, Madison y Hamilton, lograron ser presidentes. Cuando en Filadelfia armaron esa Constitución que les dio seguridad y patria. Y hoy es recinto sagrado, incluida esa Campana de la Libertad que tienen en sitio sagrado.

EL GRAN DESPERTAR (GREAT AWAKENING)

Creí Yo Mero saber muchas cosas de esa odisea de la Independencia. Pero sucede que no. Ayer repasando el stock de películas en las redes, encontré una historia que no conocía. La piqué y comencé a verla. Admirado por la inteligencia y el patriotismo de muchos de ellos, esta cinta llamada El Gran Despertar, narra la relación de amistad y hermandad de Benjamín Franklin con el célebre predicador George Whitefield y el impacto de Whitefield durante el fundamental movimiento religioso del Gran Despertar.

El predicador era inglés, removía conciencias y se convirtió en predicador moderno, a la iglesia anglicana de Inglaterra le daba miedo sus sermones y arengas humanas. No le dieron iglesia ni le dieron pulpito, tuvo que improvisar un pulpito y a caballo lo montaba y recorría campiñas inglesas, llevando la palabra de Dios.

Hasta que un día lo expulsaron y llegó a Filadelfia y buscó a Franklin, que aparte de inventor era el dueño del periódico más leído, que se editaba en las viejas imprentas (Como empezaron Notiver y Crónica de Tierra Blanca)

Franklin y el pastor lograron una química impresionante, él daba misas con mensajes ante multitudes de 20 mil personas, al aire libre. Un rock star en lo católico. Amó a Jesús como nadie y siempre imploraba que oraran.

Le sirvió a Benjamín cuando Washington le pidió su apoyo porque las 13 colonias se escindían y requerían de la sabiduría de Franklin. A la muerte de su amigo, el pastor, Franklin arengó y recomendó a sus colegas independentistas a que oraran antes de cada sesión, para que Dios guiara sus pasos. Así lo hicieron y es costumbre heredada, hasta hoy, de que antes que el Congreso de estados Unidos inicia una sesión, lo primero es el rezo.

In god we trust (En Dios confiamos), es y será su lema siempre.

Véanla.  

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