NADA COMO EL REGRESO

Columna Acertijos de Gilberto Haz

Suelen Los días ser pesados cuando uno convalece. No dan ganas de sentarse a escribir, no dan ganas casi de nada, porque cuando la convalecencia molesta, pues molesta. Pero un parte médico de mi salud indica el doctor que vamos bien. Reposo, descansar, caminar poco y ver lo que se pueda desde mi balcón. Me enfrasqué en algunas series de Netflix, jalé el libro de Rasputín de Anthony Beaver, un tremendo escritor, con el relato de la vida de ese demonio para unos y ángel para la familia real de los zares, historia muy conocida en películas y libros.

Veo todos los noticieros, el del tío Richie de ADN 40 muy combativo contra la 4T, no los dejan, los narco gobiernos sufren,

Otro que sufre es el pelón Gianni Infantino, al que le quieren sacar tarjeta roja los de la UEFA y algunos europeos y no reelegirlo, su inclinación a Messi y a los argentinos, tiene precio.

CON LA COVALENENCIA QUE COSAS SUCEDEN

Diría Yuri en sus apagones. Enclaustrado desde hace una semana en mi reposet y mi pequeño estudio con libros y la tele al frente, mitigo las horas del extrañamiento de salir a caminar una ciudad tan peatonal como Orizaba.

Las noches son muy largas, los días, también. La enfermera Paty, que es de la familia, ha hecho mi vida más llevadera, al igual que mis hijas que debieron haber sido doctoras.

Por un asunto privado salimos a la calle y tomamos un café en Zepahua, con un calor infernal. Hace más calor que en Tierra Blanca, mi pueblo.

Pero alivió ver pasar a la gente y alivió saludar a algunos amigos y conocidos, agradecido de todos aquellos que han escrito por la mejoría, pero ahí voy.

Mi hermano Enrique dice que es la enfermedad de los 80. Sin duda.

La mía fue una intervención programada, que había que hacerla, voy por otros días más y otro reposo de otros 15 días, por eso me he ausentado de esta columna, Acertijos.

O sea a puro agua y ajo: Aguantarse y a joderse, manito, diría Kamalucas, un filósofo de mi pueblo.

Ernest Hemingway decía que “habría que escribir para ser feliz, le pagaran o no”.

He leído de algunos escritores afamados mundialmente que, escribían cuando tenían sus dolencias físicas.

Muchos de ellos.

A veces no dan ganas de sentarse y prender la computadora, otras dices muy macho: ahí voy a ver que me sale.

Algunos autores famosos crearon sus obras más grandes mientras luchaban contra dolencias físicas o mentales graves, usando el texto como refugio o fuerza vital.

Franz Kafka: Escribió gran parte de su obra mientras padecía tuberculosis, una enfermedad que marcó su cuerpo y su visión frágil del mundo.

Roberto Bolaño: Escribió de forma maratoniana y acelerada en sus últimos años, impulsado por la conciencia de una grave dolencia hepática que lo devoraba mientras completaba su obra cumbre.

El gran Germán Dehesa, murió de cáncer escribiendo siempre

Ni me comparo con ninguno, son gente grandes, y lo mío es sencillo. Nos vemos en la próxima.

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