Actualmente olvidado, Jean-Baptiste Greuze fue un pintor francés muy popular durante el siglo XVIII. Para conmemorar los trescientos años de su nacimiento, el museo parisino del Petit Palais le dedica una exposición titulada L’enfance en lumière -en español: La infancia bajo la luz-.



Su especialidad eran los retratos y las escenas de vida familiar. Entre sus modelos preferidos se encuentran los niños y niñas, tanto de la aristocracia como del pueblo, lo que justifica el título de la exposición.



Con cada una de sus composiciones pictóricas, Greuze nos invita a reflexionar sobre la inocencia, la belleza frágil de la infancia y la transición hacia la edad adulta. El visitante de esta exposición redescubre un artista de gran talento.

























