Pues, sí, volvemos a constatar el grave deterioro de la educación en México. La Prueba PISA (Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos) se llevó a cabo y evidenció el panorama «obviamente grave», en palabras del director de Educación y Competencias de la OCDE que es el organismo internacional que la aplica. «Globalmente, dijo el funcionario, hemos visto una caída dramática, particularmente en las habilidades de lectura». En la prueba se evalúan Conocimientos, Habilidades, Competencias y Aprendizajes.
No son para menos los calificativos. Nuestros alumnos obtuvieron 414 puntos en Ciencias frente a 482 del promedio de todos los países participantes; 408 puntos en Lectura contra 461, 388 en Matemáticas ante 463 y 453 en Resolución computacional de problemas frente a 500. Aunque duelan (y algunos aborrezcan) las comparaciones, ya con esto vemos el derrumbe que presentan los resultados.
Aún hay más: «Solo el 50 por ciento alcanzó al menos el nivel mínimo en ciencias, frente al 74 por ciento de la OCDE; el 30 por ciento lo consiguió en matemáticas, contra el 65 por ciento del promedio, y el 50 por ciento en lectura, ante el 69 por ciento». Frente a los resultados de la prueba anterior de 2022, en matemáticas el país bajó 7 puntos, en lectura, bajó 7 y en ciencias (¡aleluya!) solo bajó 4. En matemáticas, 7 de cada 10 alumnos no alcanzaron el nivel mínimo y en lectura y ciencias la mitad quedó debajo de ese mínimo.
Solo uno de cada 200 alumnos logró el nivel de excelencia en las tres materias.
Considerando circunstancias periféricas de esos apabullantes resultados, la OCDE informa que solo el 36.7 % de los alumnos estudian en escuelas sin escasez de maestros y únicamente el 29.5 % asiste a escuelas sin carencias materiales. Y seguramente es así porque son los propios padres de familia los que meten el hombro, y el dinero, si no…
El histórico presentado por el Instituto Mexicano para la Competitividad muestra que México acumuló cinco descensos consecutivos en su puntaje de comprensión lectora desde 2009: la disminución durante ese periodo fue de 17 puntos. En matemáticas, el retroceso respecto de 2009 fue de 31 puntos. En ciencias, el resultado ha sido variable: en 2009 obtuvo 416 puntos, subió a 419 en 2018, bajó a 410 en 2022 y subió a 414 en 2025, aunque cinco puntos debajo del año 2018. (Con información de Ariana Paredes y María Cabadas, El Universal On line y El financiero).
En esta última prueba de 2025 participaron 91 países y economías, 13 de ellos pertenecen a América Latina. «La participación de México en PISA 2025, pese a los esfuerzos del anterior y del presente gobierno por impedir su aplicación, se concretó tras un amparo promovido por el organismo civil Educación con Rumbo para garantizar la aplicación de la prueba y la autorización de la SEP».
Como datos curiosos, esta información abarca lo sucedido desde la implementación de la NEM y el director de Educación y Competencias de la OCDE dijo estar «sorprendido» por el uso de Inteligencia Artificial (IA) y advirtió que «quienes no la utilizan obtienen mejores resultados. La tecnología, concluyó, debería hacer que los estudiantes piensen más, no facilitarles las cosas».
Será necesario, urgente, en primer lugar, reconocer que es el sistema educativo en conjunto lo que está fallando. No se remediará con culpar a los alumnos o a los maestros. Cada uno tiene sus responsabilidades, razones y explicaciones. Pero queda claro que es el diseño, en general, el que no funciona. Ya no sirve culpar a la pandemia o a las manipulaciones de los sindicatos magisteriales o a decir que la evaluación no es pareja para todos los países, y tampoco que todo se quiera resolver repartiendo dinero.
Por lo tanto, habrá que seguir jalando la carreta, aunque encima vayan los bueyes.








