La sed del mundo

La sed del mundo

Día a día en muchas partes del mundo y, desde luego, en México, se vive en una continua escasez de agua y de energía eléctrica. A pesar de los esfuerzos de los organismos (no de los partidos políticos) que se definen como defensores de la naturaleza, el deterioro de los mantos acuíferos arrasa a diario con poblaciones enteras. Marchas, pancartas, denuncias, nada impide que la sed vaya dañando a más y más ámbitos, el humano, el agrícola, el industrial.

Este grave problema se agiganta por la proliferación de esos monstruos de la tecnología, los centros de datos, corresponsables de las empresas de IA, que se han convertido en verdaderos devoradores del vital líquido, debido a que esos equipos generan calor, y mantenerlos a una temperatura adecuada requiere grandes cantidades de agua.

Según datos de la consultora Rystad Energy, «En 2025, los centros de datos de todo el mundo consumieron 222 000 millones de litros (59 000 millones de galones) de agua para refrigeración. Rystad calcula que, sin medidas para reducir el consumo, esa cifra podría casi triplicarse hasta 644 000 millones de litros en 2030». (https://es.euronews.com/business/2026/09/07).

Algunas empresas, como la fabricante estadounidense de chips Nvidia, Microsoft, Amazon Web Services (AWS) y Meta han informado que están haciendo esfuerzos por evitar que el consumo de agua siga aumentando y han experimentado, por ejemplo, con recircular el agua o utilizar sistemas cerrados del líquido, que es enfriado mediante ventiladores y lo hacen circular lo más cerca posible de los chips, que pueden alcanzar temperaturas superiores a 80 ºC (176 ºF). Sin embargo, los costos que implican hacen que su implementación sea en cámara lenta.

Y no basta con esto, porque también se necesita agua para generar la electricidad que los alimenta y para fabricar chips y servidores. Este uso indirecto de agua puede ser el doble de la cantidad consumida por los propios centros de datos: «Hay una relación bastante directa entre cuánta agua se utiliza y cuánta energía se necesita para controlar las temperaturas», explicó Andy Masley, investigador independiente especializado en inteligencia artificial y centros de datos.

Pero, como resulta que la electricidad es más cara que el agua, las empresas le piensan mucho en invertir para generarla y más bien lo hacen por mejorar su imagen que por resolver el problema. Además, según el American Edge Project, un grupo de defensa de los centros de datos de IA, «Los centros de datos ya representan aproximadamente el 8 % del consumo de electricidad de EE UU, y eso podría crecer al 12 % para 2028».

A esto se añaden otras dificultades que enfrentan esos mega centros. Por ejemplo, el alto costo de los generadores eléctricos, la falta de chips y la escasez de mano de obra (para cumplir los compromisos Estados Unidos requiere 500 000 electricistas, 300 000 soldadores y 550 000 plomeros, según el American Edge Project), y a eso hay que agregar la política migratoria de ese país. Por ello, un solo campus de IA de última generación puede costar alrededor de 8 000 millones de dólares.

Por otra parte, está la crisis por el fuerte rechazo que generan estos centros de datos. Por ejemplo, «Una encuesta reciente de Gallup mostró que el 71 % de los estadounidenses se opone a ellos y varios condados y estados han propuesto o aprobado leyes para prohibirlos».

Con todo y todo, la realidad avasalla. Estados Unidos tenía 5 427 a finales del año pasado, según el informe AI Index de la Universidad de Stanford. Se prevé que esa cifra casi se duplique: las empresas de IA han anunciado planes para 3 969 nuevos centros, según Aterio, una empresa de investigación de centros de datos. De esos, solo 802 están actualmente en construcción. (https://cnnespanol.cnn.com/2026/08/06/eeuu/construccion-centros-datos-ia-trax).

Y por estos rumbos, Querétaro, Estado con alto estrés hídrico, concentra del 72 al 79 % de esos centros de todo México.

Y hay muchos que los consideran una bendición…

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