Que recuerde y sea testigo Dante siempre fue un político controvertido, atrevido, arrogante y frontal.
Un hombre que retó a la misma muerte y la derrotó.
Un zoon politikon que ha transitado de una lucha cuerpo a cuerpo con sus adversarios e impuesto su voluntad y pensamiento hasta cumplir atrevimientos como ir caminando, en aventón o como se podía a Sudamérica en su juventud.
Siempre líder. Siempre en el ojo del huracán. Siempre defendiendo su razón a muerte y siempre buen, muy buen enemigo.
40 años atrás lo vi luchar por encabezar el PRI estatal; visionar a Fernando Gutiérrez Barrios rumbo a la candidatura por Veracruz y ser su más fiel soldado.
De entablar combates en donde en política se apuesta por el todo o la nada contra Fernando Córdoba Lobo por alcanzar la Secretaria de Gobierno con don Fernando, que pelear cuerpo a cuerpo contra Raúl Ojeda Mestre por la gubernatura sustituta.
Vaya, competir contra el propio hombre leyenda por una senaduría apostando a sus propios principios de lealtad y dividiendo al todo el gutierrezbarrismo o echarse un tirito con Andrés Manuel López Obrador con quien construyó una extraña izquierda que llevó al tabasqueño al poder y al veracruzano al Senado y a la creación de la más fuerte oposición partidaria.
En igual sentido Dante Delgado Rannauro se confrontó con el presidente Zedillo quien de dos madrazos lo mandó a la cárcel a través del traidor a la Patria, Miguel Ángel Yunes, para desde ahí construir lo que hoy es el partido naranja con José Manuel del Río Virgen.
Ese fue Dante. Ese es Dante.
El que mismo que el pasado fin de semana, puso en su lugar a Rocío Nahle al calificarla como la “más autoritaria, peor que Cuitláhuac… intimidante y golpista”.
Y vaya que ser peor que el “atarantado” sí que es decir.
Dante Delgadi acompañado de los Yunes no ladrones ni traidores -Pepe y Héctor-, acusó a Nahle de utilizar a la Fiscalía como instrumento personal y políticos “para perseguir a los adversarios de su partido”.
Y como si fuera el papá que reprende a la chamaca descarriada le espetó:
“No le vamos a tolerar que intente agraviarnos, intimidarnos o condicionar el apoyo que legítimamente corresponde a los liderazgos municipales de nuestro movimiento ¡No se lo acepto!”.
Para esos momentos del encendido regaño la Nahle ya estaba en Chiapas no se qué haciendo. Estaba muy lejos de la tierra que desde que llegó la ha pisoteado, ofendido y plagado de divisiones y desencantos.
Lo de Dante se da en momentos en que la gobernadora de Veracruz, para colmo de origen zacatecano tras mandar a reformar la Constitución, es acusada de tener una vida familiar muy cuestionada, de ahondar las rencillas contra la prensa, de no saber ni que decir con sus negocios y fortuna millonaria en el extranjero, de dejar pasar los asesinatos a periodistas y tejer una urdimbre de engaños con la deuda pública, obras inexistentes y alianzas criminales con el Grupo Sombra.
Se da en momentos en que los hospitales llaman a la población a llevar a los quirófanos instrumental y avituallamiento; medicinas y alimentos a los pacientes. Vaya hasta la urgencia de escobas y enseres de limpieza.
Todo ese desmadre, a creer o no, en tan solo 20 meses de gobierno tras el fraude electoral del 2024.
Ello sin contar los pleitos políticos, las divisiones en su propio partido, ser la mensajera de López Obrador en temas tan calientes como lo de Rocha Moya lo cual presuntamente la confrontó con Sheinbaum y esas leyendas de despilfarros millonarios en su Palacio de Marmol.
Se acaba este espacio de opinión, pero no las broncas de quien solo calla y solo atina a un “¡no respondo porque soy una dama!”.
¿Y ese asquito que le da cada vez que saluda a un sudoroso hombre del campo?
Por lo pronto ahí se registra para la historia la reaparición de Dante quien ya le puso el cascabel al gato con brutal mensaje a Nahle y, como cereza del pastel envenenado, se hace acompañar de los dos enemigos públicos que trae entre ceja y ceja, Pepe Yunes y Héctor Yunes.
Tiempo al tiempo.
*Premio Nacional de Periodismo








