A veces creo que de verdad hace falta deshacerse de las malas vibras antes de viajar. Hice la planeación de un viaje a Europa con mucha anticipación. Abonos fáciles para pagar el vuelo de avión. Escoger hoteles más o menos baratos, y pagar todas las conexiones entre ciudades por tren o avión, en Ryanair o en Volotea que son aerolíneas de bajo costo, similares a nuestra Viva Aerobús.
Así, todo planeado y pagado en abonos fáciles desde febrero. En abril vamos a Vallarta y se me ocurre participar en un juego para viejitos que se llama Pickle Ball, algo así como tenis con raquetas de pin pon y cancha chiquita, y una pelota muy extraña de plástico duro.
Mi experiencia en este fabuloso juego es de ocho segundos en la cancha. Al segundo número ocho me caigo sobre la rodilla izquierda, y mucho más adelánte me enteré que tenía un menisco desgarrado. No me enteré antes por no haber querido pasar por la resonancia magnética. Y como consolación, aunque me hubiera enterado, no hubiera sido posible operarme antes del viaje en agosto, porque los ancianitos tardamos mucho más en recuperarnos de dicha operación. Que es una especie de zurcido visible en el menisco, uniendo los dos bordes, y esperando que llegue un la suficiente sangre para que se pueda curar a sí mismo y volverse a unirse, aunque el pronóstico en zona blanca y adultos mayores es bastante malo.
Total, bastón en mano, cartas de amigos médicos explicando la razón de cada medicamento para que no lo acusen a uno de traficante en la Europas. Carta explicando la necesidad del bastón. Hielera para poder traer el mounjaro. En fin. Todo en regla, y nadie pregunta nada llegando a Francia.
Cada día el dolor fue peor que el día anterior. Hasta que tuve que comprarme una silla de ruedas, porque la inflamación y el dolor pasaron de lo soportable. Y luego el viacrucis de viajar en silla de ruedas. Por un lado privilegios para entrar, como en el Molino Rojo, donde los empleados de seguridad, todos argelinos, son muy bromistas y divertidos. En broma, quisieron intimidarme, pero cuando supieron que era yo de México, la tierra del Chapo, ya todos -bromeando también- me trataron como jefe de mafia. La imagen de México como principal proveedor de drogas del mundo está muy vigente en Europa.
Nos llevan por una puerta especial, hasta la zona donde está el elevador y nos ahorramos las escaleras. Platicamos con algunas y algunos miembros del grupo de artistas, y allí comenzó la desilusión. Uno se imagina que las bailarinas en Francia son algo así como modelos profesionales. Pues no, cualquier prófuga del metate, siempre que sea delgada y tenga algo de gracia, puede ser bailarina. El maquillaje, las luces o medias luces, y el vestuario hacen la diferencia. La chica que no voltearías a ver si pasa junto a tí en la calle, se convierte en una belleza artificial cuando sube al escenario, gracias a la magia del engaño.
Siendo un espectáculo topless puedes observar detalladamente las características físicas de las bailarinas, y siendo un espacio pequeño, puedes observar también los rostros. Al final, la conclusión es que las francesas comunes o las europeas en general no compiten con ventaja con nuestras mexicanitas, salvo porque aquí la gente come menos, mas saludable, y por eso, la obesidad es difícil de encontrar en la población en general, y en la juventud es imposible. Pero eso sí, más de una tenía tendencia a la anorexia, y podrían participar en alguna película apocalíptica donde los seres humanos comen tan poco que están al borde de la inanición.
En general el trato de los taxistas es bueno, excepto cuando son parisinos. Esos canijos son igual de tranzas que cualquier capitalino, y si te pueden joder como turista lo hacen, tal cual cualquier mexicano (salvo excepciones extrañas) hace con los turistas nacionales y extranjeros en México.
En general, en todo Francia te sientes como si estuvieras en la ONU, o cuando menos en la Unión Africana. El que no es de Malí, es de Burkina Faso, o Argelia, o Líbano, o Marruecos. Así que aprendí a saludar al chofer de UBER, nada de bonjour, o ça va! A todos los saludas con Salaam Aleikum, y ellos amablemente responden Aelikum Al Salaam.
No se que piensen los Rotchild que son los propietarios de Francia, que su territorio esté invadido por ¨negros islámicos¨. Que por cierto son súper simpáticos y amables. Si tienes la mala suerte de encontrar recepcionistas franceses, ten cuidado, son cuadrados como los gringos, cualquier cosa fuera de lo común, se les complica mucho. Ah, pero si son de Camerún, la cosa cambia, entienden que hay que improvisar para resolver, y son mucho más útiles. Al francés revísalo porque se equivoca. Al salir rumbo a la estación de tren, le pido al frenchie que pida un taxi para silla de ruedas y dos maletas, dos personas. El idiota no pide uno especial ¨porque yo puedo dar dos pasos sin silla de ruedas¨ y me cuesta 15 euros más el taxi que solicita.
En París hay más de mil taxis para silla de ruedas, y nuestro ¨genio ¨ decidió que yo podría quitarle uno a quién mas lo necesitara, solo porque puedo dar unos pasos.
Necesité una limpia, porque salieron muchas cosas mal, por eso debí ir a Catemaco antes de iniciar el viaje. Sobre todo para no encontrar idiotas en el camino, o no tener que amenazar a méndigos con el bastón para que no nos molestaran. Ellos te gritan, pero si les gritas más fuerte, se asustan. Jajajaja, querer asustar a un mexicano. Los cárteles nos tienen entrenados para no asustarnos si el enemigo no trae armas visibles.
En Burdeos, tengo que llegar temprano a la estación de tren, para pedir ayuda de handicap. Pido el uber, tarda diez minutos un chofer en agarrar el viaje, y …. ¡Está a 27 minutos! Nos lleva a la estación, llegamos tardísimo, y nos subimos súper apurados al tren. Para recibir el aviso de que el maquinista, viene en otro tren pero atrasado ¡45 minutos! Así que no queda más que ponerse a escribir las pato aventuras.








