Oh esos recuerdos. Camelot.
Fidel Herrera Beltrán (1949-2025), que puso a Nopaltepec en el escenario político de Veracruz, cuando llegó a gobernar el estado de 2004 a 2010, una gente xingona para la política, muy humano, que tendía la mano siempre a los que más lo necesitaban, sus hijos, Fidel y Javier, comandados por su hermana, Rosa Herrera Borunda, este sábado que es y seria su cumpleaños 77, en la capital del estado, en la Universidad de Xalapa en el Auditorio 2, lanzan la Fundación Tío Fide, A.C, a las 10 de la mañana.
Del orgullo nopaltepecano y cuenqueño se podrían escribir mil historias. Yo Mero comenzaría cuando ambos, jóvenes en la tierra nuestra, platicamos de su proyecto político de vida, que era llegar a gobernador.
Lo hizo, fue diputado federal las veces que quiso y senador de la República y gobernador.
Podría escribir muchas anécdotas, pero solo narraré una hoy. El día que el PRI lo alumbró como su candidato y había escuchado las Palabras Mayores de Miguel Alemán Velasco y Roberto Madrazo.
Por coincidencias yo mero iba rumbo a Veracruz. En mi celular entró una llamada de Javier Duarte, pedía comunicarme con él. Fidel me dijo que había sido nominado y que le urgía salir de Veracruz, según instrucciones, para no remover el avispero.
En una casa de Costa de Oro llegué por él y allí estaba su otro querido amigo, Tavo Souza Escamilla, en casa de una mujer que no recuerdo su nombre.
Tomamos la autopista Veracruz-Orizaba a pasar el día. El hombre del momento recibía llamadas de felicitación de todos, solo le faltó la del Papa. El gabinete de Alemán se cuadraba, a todos atendía, yo solo escuchaba y registraba para la historia.
EN ORIZABA
Aquí celebró la nominación a gobernador, llegamos al restaurante Romanchu, propiedad de su amigo Luis Gutiérrez Príncipe (qepd), llamé a mi hijo Juan Carlos a que nos acompañara y a varios amigos, entre ellos Juan Manuel Diez Francos, que luego sería iluminado y tocado por su mano gobernadora, para ser el mejor presidente municipal de la historia de Orizaba, nomás por tres veces.
Comimos y partimos a Mendoza a saludar a su amigo, el padre Alejandro Melchor, lo bendijo y le dijo que sería buen gobernador. Con sus amigos, la familia Poceros en Mendoza.
Se nos iba la tarde y su celular no cesaba. Algunos aun no sabían la noticia y lo rehuían, me reservo esos nombres, estaban con otro candidato. Pardeando la tarde y casi al caer la noche, el dirigente sindical Víctor García Trujeque hacia una cena y baile nocturno a sus trabajadores, allí pasamos a saludar a esos trabajadores eficientes y partió a la autopista, ya de regreso con su chofer y su equipo.
Nos dimos un abrazo, el mismo que un día de los años 70s., cuando en compañía de su otro amigo y compadre, Marco Antonio Verde, juramos que no descansaríamos hasta que fuera gobernador de Veracruz. Fue un amigo muy querido. Y excelente gobernador.
Así fue esa historia.











